domingo, 3 de mayo de 2020

Correspondencia de Tobias II


Ameiko.

Te escribo desde muy lejos, desde Trasbordado Tortuga, en el jodido confín de Varisia. Espero que te pueda llegar la carta, aunque no sé cuándo será eso, nos ha llevado semanas llegar desde Magnimar. Quedan muy lejos los días en Punta Arena, tanto que a veces me cuesta creer que realmente pasaron. Llevo siglos sin cocinar en una cocina de verdad como la de tu posada y cuesta alimentar al grupo con solo un caldero.

Esta vez no te escribo con buenas noticias, vivo para Gorum, para honrarle y combatir, pero… no es fácil. He perdido camaradas antes, pero no estaba preparado para esto. Siento decírtelo así, pero Amara murió. Fue en combate, acabando con una bestia horrible que posiblemente hubiera acabado con todos.
Sé que es una muerte honorable, que ella seguro ahora esta con Sarenrae satisfecha por haber dado la vida por otros… pero no consigo asimilarlo. No era solo una hermana de armas y una buena guerrera, era en parte el corazón de la compañía y la que ponía un poco de sentido común en nuestras cabezotas. No sé cómo nos ira sin su sentido común.
Me salvo la vida, me salvó de morir estúpidamente. No compartimos fe y soy un fiel servidor de Gorum, pero creo que debo mantener el recuerdo de ella de alguna forma. Se lo debo.
No sé cuándo volveré a escribirte, partimos dentro de poco a las montañas y será duro, hemos visto cosas horribles, unos semiogros de pesadilla, no sé qué nos espera en las montañas, pero seguramente sea peor.

Espero poder volver algún día a Punta Arena.

Cuaderno de bitácora: Deuda de sangre

“El humo y el fuego ya habían dejado de ser los problemas más graves a los que se enfrentaba nuestro grupo. Brandán había estado apagando un...