jueves, 27 de febrero de 2020

Pathfinder: Te pedí una estación mas




- Te pedí una estación más, y te largastes sin decir nada, nunca pensé que un hijo mio haría algo así, no se por que solo te tuvimos a ti, aún no me lo puedo creer, odio la sangre de mi hermano que corre por tus venas.

Habrá un día que me llegará un rumor, que habrás muerto ensartado en la lanza de un trasgo, y yo me habré quedado sin hijo, y sin la estación que te pedí.

Esa estación que te fuistes, los Tucker, se quedaron la mejor madera, y tu madre y yo nos quedamos casi sin dinero, pero a ti eso te dio igual ¿no?

Es cierto que me sentía orgulloso cada vez que se escapaba una cabra y tu eras capaz de encontrarla allí donde se fuera y sobre todo cuando rescataste a la pequeña Ticaria, pues claro que me gustó, pero yo quería que te quedaras aquí, que fueras parte de la guardia y cuidaras del pueblo, pero no, despareciste, sin decir nada, ¿Sabes lo que ha sufrido tu madre?

- Padre, solo seguí a aquellos goblins y cuando me dí cuenta estaba metido en una trama y mis amigos me necesitan, y claro tenia que estar con ellos y ahora me necesitan para viajar por Varisa...

-Ni Varisia, ni Varisio, aquí se te necesitaba, y nos abandonaste, y ahora me llenas la casa de extraños, al menos me dejarás aquí al semiorco para que tale los arboles.

-Padre, Ront, no es mío, es un ser libre y hará lo que le de la gana

- Unirte con un orco, no entiendo como te he educado...

Shaldur da un puñetazo en la mesa, mira fijamente a su padre y niega un par de veces, sale de la pequeña habitación, y allí esta su madre, le toma de las manos y le besa en la frente


- No le hagas caso Shald, vete, aquí siempre estaremos esperándote. Tu padre te quiere, a su forma se siente orgulloso de ti, cuida de tus amigos...

Mientras le dice esto le cubre con una capa que le cuidara de la lluvia.

-Era de tu tío, para algo llevas su nombre....

Shaldur le devuelve el beso a su madre, y se acerca a la chimenea, allí donde su madre tienen una caldera en el fuego y varias apiladas cerca, mira el crepitar de las llamas y como burbujea el caldo hirviendo, huele ese aroma que inunda  toda la estancia con recuerdos de su infancia, desliza una bolsa llena de monedas de oro en esas calderas apiladas, gira sobre sus talones, observa a su madre y le regala una amplia sonrisa y sale de la casa.

Allí están sus amigos, Soron subido a la carreta bebiendo de su petaca, mientras Tobias fija los arreos a las mulas, en la parte delantera del carro la pequeña Shulia lee uno de sus libros, Ront carga un pesado barril al carro como el que lleva una ligera tela, Jade y Amara hablan en voz baja debajo del manzano que guarda la entrada de la casa del explorador, Amara se gira hacia el joven humano.

- ¿Nos vamos?

Shaldur guarda silencio, algo habitual en el, asiente, se fija la mochila y comienza andar hacia la salida del pueblo 

 

domingo, 23 de febrero de 2020

Crónicas de las Siete Puntas: Una "Familia" Disfuncional.

Varios meses han transcurrido ya desde el arribo de Su Li Ha a las salvajes tierras del territorio de Varisia. Las cosas definitivamente no habían sido fáciles para la joven arcana desde su llegada, pero, al mismo tiempo, tampoco podía negar que su estadía en aquellas tierras lejanas habían resultado ser, hasta ahora, fructíferas.

En efecto, desde que el destino cruzara el camino de Su Li Ha con el de aquél grupo un tanto estrafalario, no solo había logrado grandes avances en sus estudios, sino que además había logrado recuperar ciertos fragmentos de escrituras de origen aparentemente thassiloniano que eventualmente tendría que encontrar la manera de descifrar (si es que tal cosa fuera posible). La sociedad del Sol y la Luna de Tian Xia seguramente estaría satisfecha, pues los beneficios eran innegables, y posiblemente hacían que la mayoría de las aventuras (y desventuras) que Su Li Ha vivía con sus compañeros acabaran al final por valer la pena.

Durante el transcurso de su tiempo en Varisia, sin embargo, también resultaba innegable que Su Li Ha no solo había ganado en conocimientos, sino también en amistades, pues había forjado ciertos lazos con aquellas personas que, siendo inicialmente meros compañeros de trabajo fruto de una relación de conveniencia o interés, habrían pasado a constituir, para más de uno de ellos, una especie de segunda familia.

Tal era el caso, por ejemplo, de Ront, un semiorco de enorme tamaño que a menudo iba en primera línea de batalla cortando a diestra y siniestra a sus enemigos con su imponente hacha de batalla. Pese a que  Su Li Ha no sabía nada de su pasado ni le conocía en profundidad, nunca pensó especialmente mal de él. Sabía que a pesar de sus arranques de ira y sus formas un tanto toscas, el semiorco se preocupaba por sus compañeros, y en el fondo él apreciaba la compañía de los demás miembros del grupo, sobre todo, suponía la maga, a la hora de la bebida.

Otro interrogante similar planteaba el pasado de Tobías, el clérigo de Gorum. Ciertamente tampoco nada en él hacía levantar ninguna sospecha para Su Li Ha respecto a sus intenciones, y aunque tampoco le conocía demasiado, para la maga era un alivio poder contarlo entre sus compañeros. Pese a que Gorum es el dios de la guerra, las habilidades de Tobías en el campo de batalla eran tan buenas como sus habilidades en la cocina, y lo cierto es que, a ojos de Su Li Ha, parecía ser una persona más multifacética de lo que hubiera juzgado en un principio. Así mismo, de él la maga también valoraba su habilidad para pensar y prepararse antes de actuar, en lugar de hacerlo en forma precipitada arriesgándose a un resultado poco favorable.

*     *     *

Por otro lado estaba el joven explorador Shaldur. Su llegada al grupo fue súbita y sorpresiva, en medio de una incursión que los demás estaban llevando a cabo en Cima del Cardo con motivo de los lamentables sucesos recientes en Punta Arena. Aunque en un principio, y dadas las circunstancias, muchos desconfiaron de él, lo cierto es que eventualmente Shaldur acabó por integrarse bien al grupo, y aunque Su Li Ha tampoco conoce demasiado sobre el pasado del joven explorador, deduce que aquél tampoco debe albergar acontecimientos especialmente extraordinarios teniendo en cuenta que proviene de una pequeña villa ubicada en el linde de un bosque varisiano. Así las cosas, parecía ser, para Su Li Ha, que Shaldur se trataba de un chico sencillo, proveniente de una familia sencilla, y que tan solo buscaba ver algo de mundo y probablemente algo de aventura, aspiración que no resultaba necesariamente objetable, pero que probablemente la maga no compartiría del todo. Sin embargo, y pese a ello, agradecía su presencia en el grupo pues, además de nunca haberles causado problemas a sus compañeros, las habilidades del explorador salieron a relucir especialmente cuando éste se las arregló, no hace mucho, para localizar el siguiente destino que les aguardaba, y trazar un camino razonable para llegar hasta él, cosa que, consideró la maga, podría resultar vital en una tierra salvaje y peligrosa como lo es Varisia.

*     *     *

Un caso especial era el de Jade. De la misma forma que Tobías y Ront, su pasado era también desconocido para Su Li Ha, es cierto, pero a diferencia del clérigo y el semiorco, Jade y la arcana habían tenido algún roce cuando el elfo la acusó de tener la culpa de los problemas por los que estaba atravesando el grupo en un momento dado, lo que culminó en una pelea entre ambos que casi acabó por hacer que uno u otro abandonaran la compañía.

Aunque eventualmente acabaron por reconciliarse, Su Li Ha no puede evitar pensar que detrás de aquella fachada sarcástica y confiada, posiblemente Jade se trate en realidad de una persona emocionalmente inestable, y que quizás haya pasado por algún tipo de situación difícil que lo llevara a ello. Ciertamente, aunque tal no fuere motivo para maltratar a sus compañeros, al menos resultaría ser una mejor explicación que simplemente asumir que lo hace por diversión, o porque les odia, pues, pese a todo lo ocurrido, se tomó el trabajo de admitir su error y disculparse con la maga, cosa que, ella dedujo, no habría hecho si no le importara. Se hizo por tanto probable que hubiera algo más detrás de tales actitudes, y aunque el pasado de Jade sigue siendo un misterio, Su Li Ha se alivió de al menos poder haber hecho las pases con el elfo de momento, y de ya no tener que soportar aquél ambiente conflictivo.

*     *     *

Otro caso especial era el de la paladina Amara. Con un pasado turbulento y oscuro, la joven seguidora de Sarenrae no solo se las había arreglado para arribar a Varisia, escapando de los conflictos civiles de su tierra natal en Cheliax, sino que además se preocupaba de hacer lo que estuviera en sus manos para ayudar a los varisianos mientras permaneciera en aquél nuevo lugar.

Aquella actitud noble, desinteresada, y en un todo benevolente rápidamente lograron convencer a Su Li Ha de que Amara era definitivamente una persona de confianza, con valores, y, aunque la arcana probablemente no se atrevería a decirlo en voz alta, se sentía aliviada de que la presencia de la paladina ayudara a inyectar una buena dosis de orden y sensatez en un grupo un tanto caótico que, de otro modo, quizás ya se hubiera separado.

Fue por todo ello que Su Li Ha no pudo evitar preocuparse por Amara cuando ésta se encontraba atravesando momentos difíciles, ya no sólo en el campo de batalla, sino en lo concerniente a su triste pasado, que ahora regresaba para atormentarla pese a la distancia que la separaba de su conflictiva tierra natal.

Por mucho que Su Li Ha se dedicara a sus estudios, ciertamente resultaba difícil para la maga ignorar la situación de su compañera y no apiadarse de ella, por lo que, aunque no hubiera mucho que pudiera hacer respecto a lo ocurrido en Cheliax, decidió ofrecer cualquier apoyo que pudiera darle a quien, pese a no estar obligada, había tenido el coraje de abrirse y relatar su doloroso pasado. Aquella fue quizás la mejor decisión que Su Li Ha pudo tomar ante las circunstancias, pues, desde aquél momento, ambas se volvieron algo más cercanas y Amara ya no tendría que cargar con sus problemas en soledad. En suma, la arcana sentía que había hecho algo bueno, y aunque quizás fuera discreta al respecto, no podía sino sentirse contenta de que su compañera pudiera estar ahora más contenida, pese a lo disfuncional del grupo.

*     *     *

Finalmente, el último miembro del grupo era Soron, el eternamente despreocupado hechicero de Desna. Aunque Soron se había unido y permanecido con el grupo desde un comienzo, con el tiempo, Su Li Ha comenzó a notar una serie de comportamientos cada vez más problemáticos y frecuentes provenientes del hechicero, y a pesar de que hasta ahora ninguno de ellos había sido motivo de grandes conflictos, la arcana considera que su expulsión del grupo podría resultar inminente en caso de que no los modifique, en especial desde que notó que Amara tampoco las aprobaba, pues comienza a suponer que quizá los demás quizá tampoco lo hagan. Y es que resulta que entre esas actitudes pueden nombrarse desde minucias como comentarios sexistas,  pasando por embriaguez cuasi constante, nombrar al grupo sin consentimiento del resto, hasta hechos más graves, como hurtos impulsados no por necesidad, sino por la mera codicia, todo ello sin mencionar el estado general de codicia y despreocupación constante que de por sí parece reinar en su personalidad, quizá, especulaba Su Li Ha, debido a la propia embriaguez causada por los barriles de alcohol que compra constantemente, lo que a su vez podría explicar la necesidad constante de tener más y más oro y riquezas con qué costear la bebida...

Sea como fuere, lo cierto es que para Su Li Ha los aportes de Soron al grupo no parecen compensar del todo los problemas que supone su inclusión en él, y aunque no le desea lo peor, no es menos cierto que preferiría no tener que lidiar con él, sobre todo desde la vez en que el hechicero cuestionó la habilidad de la arcana en su campo, sembrando la semilla de la duda en su propia habilidad según más tarde le comentaría a Amara.

Y es que las palabras de Soron, aunque bastante carentes de tacto, llevaban quizá cierta razón para Su Li Ha: si bien era cierto que ella no estudiaba la magia en virtud de su utilidad, también era cierto que cada vez que un combate iniciaba, la magia de Soron casi siempre parecía tener un mayor impacto que la suya. ¿Acaso eso significaba que ella aportaba incluso menos al grupo que el propio Soron? A la maga le atormentaba pensar que en realidad era más una carga que una ayuda, que incluso un borracho podía servir más que ella. Y sin embargo, ¿qué podía hacer? En igual manera aborrecía tratar a la magia como una mera arma de la misma manera que lo hacía Soron. Por otro lado también sabía bien que ella necesitaba más del grupo que el grupo de ella, y por lo tanto abandonarlos tampoco parecía ser una opción. ¿Entonces cuál era la solución? La respuesta a aquella complicada ecuación, por mucho que lo meditara, no parecía clara para la arcana, y le recordaba aquella ocasión en que tampoco podía dilucidar cómo abordar sus problemas con Jade. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?.

Sin embargo, las reconfortantes palabras de su amiga Amara le ayudarían a desplazar aquellos problemáticos pensamientos sobre sí misma, al menos de momento. No obstante, para el grupo, sea para bien o para mal, el combate nunca está lejos, y con él una nueva oportunidad de revivir tales inseguridades, de no dar la talla, en un todo, de quedar rezagada...

¿...Acaso fue la decisión correcta venir a Varisia...?

jueves, 13 de febrero de 2020

Pathfinder: Toda preparación es buena


Jade regresaba por un camino desde el rio, hacía nada que Amara se había adelantado y habia entrado en la casa.Se dirigía al patio en parte trasera de casa de Shaldur


- Creo que esto servirá...-
 Coge varias balas cuadradas de paja de una cuadra, y las va amontonando hasta alcanzar la altura de un hombre, en el centro del patio
- Donde se habrá metido este muchacho...- parece mascullar entre dientes

Shaldur se despierta con el alba, algo habitual en él, ve a sus compañeros durmiendo en cualquier rincón de la casa
- Son buena gente – Piensa para sus adrentos.
Se queda mirando allí donde duerme Soron que emite unos enormes ronquidos, Shaldur frunce el ceño, los sortea sin hacer ruido, cuando va a salir de la casa se encuentra a Amara y le hace un gesto para que no haga ruido, la paladín le sonríe de forma esquiva y busca un lugar donde descansar.
 Shaldur se encoge de hombros y sale de la casa, olfatea el aire y le llega el aroma de pan recién hecho, se va hacia la parte de atrás de la casa, donde está el pajar que comparten con sus vecinos, los Gelender y encuentra a Jade

- Llegas tarde. -el elfo mira al chaval, pero en sus palabras no hay regañina, ni suenan mal


Olfatea de nuevo y mira donde la panadería, sus planes deben de esperar, pensaba que el elfo llegaría tarde, le sonríe y abre los brazos *
-Pero aquí estoy
King
El elfo mira a la panadería y luego a Shaldur

- Si lo hacemos bien, te invito a desayunar, si la cagas pagas tú, ¿te hace?
- Esto... Mi madre no va a permitir que traigas desayuno, así que eso no vale.
- Si no se entera, quien paga, no lo va a saber...-Le guiña un ojo con complicidad
-  Mientras no se entere mi padre, te lo recomiendo - Baja la mirada al suelo y hace un agujero con la punta de su bota en la paja que se amontona a sus pies
- No se enterará. Vamos, al lío.
 EL elfo da dos palmadas y comienza a hacer estiramientos para entrar en calor
-¡Bien, te tocará pagar el desayuno! El joven de Wartle se frota más manos con intención de calentarse y luego se va golpeando distintas partes del cuerpo para activarse
Mientras que el elfo se crujen los nudillos, el cuello y la espalda y sonríe a las palabras del muchacho
- Eso habrá que verlo. No soy un guerrero, eso está claro, pero tampoco se me da mal el combate. -Comienza a explicar el elfo

Shaldur escucha sus palabras y alza una ceja llena de duda pues viéndote pelear, nadie lo diría
- Exacto. Se lleva dos dedos a la sien y se la golpea Usando esto,¿Ves ese montón de paja amontonada que es como tu de alta? -Señalando el centro del patio
- Claro, como para no verlo, pero que quieres que hagamos con eso?
- Bien, pues imagina que es un enemigo.
El joven explorador cierra los ojos y visualiza a un gran trasgo
- Bien, mi idea es simple....¿Sabes lo que es una carga?- Comenta el elfo, evaluando los conocimientos de su compañero.
Shaldur abre los ojos despacio y mira al elfo con interés ¿Correr con el filo en alto para atacar de frente?
- Exacto...
-Bien...
- Mi idea es hacer carga sorpresa...-el elfo rie....
-¿Sin que nos vean? se forman arrugas del humano en su frente que demuestran inseguridad con la pregunta
- No
-Vaya
- Mi idea es que vayas detrás mía... yo de cara a ese enemigo.... salto por encima para ponerme detrás...y tu cargas...
- ¿Lo has entendido?
El elfo ríe de medio lado, es un bribón y un estratega a pesar de de ser truhan
- Por encima... ¿de quien? ¿del goblin? señala las balas de paja amontonadas
- Eso es... me pondré detrás, tu aprovecharas el flanqueo y yo tambien....
- ¿Tan alto saltas? duda de la maniobra que le propone el elfo
- Habrá que intentarlo.... por eso no lo pruebo con un enemigo de verdad...todavía... se de alguien que me cortaría los huevos si lo hago...
- No creo, como mucho, Ront te impulsará, aunque como lo haga con tanta fuerza como cuando le dio a la hidra...

 No entiende el significado de las palabras del elfo y está más centrado en la maniobra que en dobles sentidos
- Bueno... vamos a verlo
- Cojamos una distancia....
Shaldur desenvaina las espadas y se pone al lado del elfo, mira desafiante a las balas de paja y toma aire, esperando una señal

El elfo coge al muchacho y se aleja unos 20 pies de la paja - Detrás mío...necesitas al menos 10 pies para poder cargar en condiciones....
El humano obedece y se sitúa donde le ordena su compañero ,centrandose en los pies del elfo para ver sus movimientos, entonces el elfo desenvaina los estoques y da zancadas hacia el goblin de paja, cuando llega a unos escasos pasos, da un salto acrobático por encima del obstáculo y, se queda a medias en el salto, las balas de paja caén al suelo
- Mierda.... calcule mal....otra vez...
Gurrehoy a las 17:54
- ¿Esto es el desayuno? Escupe el humano, ya que no sabe cómo le puede caer al elfo un comentario jocoso tras su error

Jade regresa al punto de inicio, pero esta vez coge más zancadas - No seas tan rápido...
Shaldur vuelve a la posición inicial y baja de nuevo la mirada a los pies del elfo que da de nuevo zancadas, ahora un poco más cortas y midiendo mejor la distancia.
 Esta vez mientras salta, gira en el aire y grita ahora, mientras cae detrás del goblin de paja, mientras Jade saltaba, Shaldur que iba por detrás del elfo al situarse delante del goblin de paja, da un pequeño paso lateral hacia su izquierda, para buscar el flanco del enemigo imaginario
- ¡No!.... Grita de forma seca al ver a Shaldur dar el paso y e explica con tono paciente- Asi perdemos el flanqueo....tiene que quedar el goblin en medio de nosotros, así los dos podemos atacarle,yo detrás, el goblin en medio y tu delante....¿Comprendes?
El Wartlense asiente a su compañero mientras que el elfo dice con conviccón.
- Otra vez... y esta es la buena...-
-Aaaah vale... Pensaba que querías que me moviera hacia uno de sus flancos- Comenta el humano mientras vuelve a la posición negando despacio y con la cabeza baja
- Eso es otra estrategia... pero se llama finta – Le aclara el elfo-- Engañar al oponente para que piense que vamos a un lado y luego vamos a otro
*El elfo parece un guerrero curtido
-Vale vale... Entonces cuando saltes le clavo mis espadas, ¿si?
- Eso es, yo salto, tu cargas y le clavas con un ataque frontal, mientras que  yo lo hago  por la espalda, y hacemos un bocadillo de goblin paja- Sonríe cuando acaba la explicación-  El desayuno va en este intento....¿Concentrado?

Shaldur ni le contesta mirando el bloque de paja deforme que tienen delante
El elfo por tercera vez, da zancadas, salta girando sobre el goblin paja esta vez con más acierto y cae detrás del objetivo - ¡Ahora, carga! – Espeta con ánimo al humano para que actue, con la voz del elfo, el explorador carga de una forma contundente un filo al supuesto cuello y el otro hacia el abdomen del enemigo, cuando Shaldur comienza su ataque, el elfo clava sus estoques a la vez que el muchacho
- ¡¡¡Bien!!! gritan los dos a la vez
- Sabia que podías joder – comenta el elfo sonriendo.
- Pues esto puede ser devastador-  Comenta Shaldur reflexionando mientras mira el goblinpaja en el suelo completamente destrozado.
-Pero tengo una duda, muy grande- Alzando la mirada del suelo hacia el elfo
- Solo hay una cosa que pulir. Esto no se mueve y no responde.
Rie a carcajadas mientras remueve los restos con la punta de su espada ropera
-Te escucho, Shaldur. Dime
Shaldur se mantiene serio -¿ Como vas a saltar a un gigante? Tenemos que cazar uno
- Esa si que es buena... esto no funciona con gigantes....
-Pues tienes que pensar en algo... cuando se giran, Zorta esta allí observando a los dos guerreros y emite un ladrido sordo y seco lleno de orgullo

- Dame tiempo, no se me ocurren las estratagemas de hoy para mañana....Ahora, pago el desayuno y vamos a tu casa, Shaldur, te lo has ganado.

Los hombres sudorosos por el entrenamiento se marchan contentos a comprar el desayuno para sus amigos

martes, 11 de febrero de 2020

Rompecabezas resuelto

Como una sombra fugaz algo se movía desde detrás de la posición donde se encontraba la mujer. Amara rápidamente se dio la vuelta, sacada a la fuerza de sus pensamientos. Se acercó nadando sigilosamente a la orilla, intentando palpar en la oscuridad su cimitarra, todavía sumergida ella en el agua:
- A menos que quieras dos elfos en tu vida, no me atices con eso, por favor.- Dijo el elfo desde detrás de la sombra de la que salía, mientras se acercaba con las manos en alto
Amara, visiblemente desorientada, miró hacia la dirección de la sombra, sus ojos humanos carecían de la ventaja de los elfos, eso era más que evidente para Jade, pero su voz resultaba inconfundible. Un segundo después se hundió hasta el cuello en el agua helada:
-¿Pero qué...? –Amara se cubrió los senos instintivamente a pesar de estar bajo el agua –Por la Diosa, vaya susto... ¿Estáis todos bien?
-No quería asustarte... –se dio la vuelta enseguida, dejando intimidad a la mujer, aunque se sentía tentado de mirar por encima del hombro –Te vi salir, sabía que venias y no lo pude evitar....
-Demasiada gente ¿verdad? –la voz de la mujer era amable, cálida, pero tras carraspear se endureció repentinamente, como si recordase que estaba enfadada con el elfo –Voy a salir, ¿te importaría acercarme la manta? La tienes justo al lado... creo. Puedes cogerla con los ojos cerrados, seguro.
Haciendo caso a la mujer, cogió la manta, acercándosela con una mano mientras que con la otra mano se tapaba los ojos:
- Si, mucha gente...demasiada. –Jade escuchó un chapoteo, seguido de una mano que tocaba la suya, cogiendo la prenda. Al escuchar el chapoteo y notar el contacto de la piel de su mano con la suya, no puede evitar mirar entre los dedos
Amara estaba mirando la manta, intentando discernir la silueta de la prenda en la oscuridad. A penas vio un atisbo de su cuerpo, principalmente las piernas, bien contorneadas y musculosas, justo antes de que rápidamente se cubriera como si se tratase de una capa. El pelo de la mujer estaba empapado, cayendo en suaves ondas hasta la cintura, al retorcerlo una enorme cantidad de agua cayó al suelo. El pícaro no pudo evitar sonreír como un niño con un juguete nuevo, mientras volvía a cerrar los dedos y girarse, esperando que terminase:
-Siento que me hayas encontrado en esta situación, seguramente pensaras que todavía no me había metido al agua... –terminó de escurrir el agua de su melena –Ya estoy, puedes mirar.
- No te preocupes, no vi demasiado... –dijo mientras se giraba con una sonrisa maliciosa en su rostro y un tono rojizo en su blanca piel
-¿Qué? -Amara se aferró a la manta, mirándole horrorizada, pero después giró el rostro, molesta –Ya me estás tomando el pelo otra vez... eres incorregible.
- Pero sí, hubiera estado bien compartir ese baño juntos. –Acabó por decir con sinceridad. Amara parecía haberse atragantado con algo, sus ojos iban nerviosos de un lado a otro no sabiendo dónde mirar. Temblaba bajo la manta –Va, sentémonos, tienes frio.
-No te creas que te vas a librar con tus bromas Jade...
- Lo sé, y por eso estoy aquí. –dijo el hombre acomodándose sobre unas rocas. Amara se sentó junto a él, todavía temblaba, por lo que sacó algunas ropas de abrigo de su mochila –Toma.
-¿Ah sí? ¿Lo sabes? –intentó mirarle enfadada, pero había una debilidad en sus ojos que le era imposible ocultar.
-Si sigues teniendo frio, puedes usar mi capa también.
-Gracias... es solo hasta que me seque, no te preocupes. -le miró, aproximándose un poco más a él, de una forma casi inconsciente
- Sé que hice una estupidez, o eso crees. Pero no era del todo una... –él también se aproximó a la guerrera sin darse cuenta.
-¡Sí que lo era!
- La barcaza tenía sobrepeso... y había que hacer que esas horrendas criaturas miraran a otra cosa....
-¿En qué demonios estabas pensando Jade? –ahora sí estaba molesta, en su voz no solo había enfado, también una gran dosis de miedo.
- En salvarte la vida y salvársela al resto, es lo que he aprendido a tu lado...
-¡Me lo prometiste! ¿Es que no significa nada lo que me dijiste? –Amara se levantó súbitamente con el objetivo de encararle –¡No! ¡No me vengas con eso ahora maldita sea!
- Sin recibir nada a cambio... –continuó mientras la miraba con sus ojillos verdes, imitando la mirada tierna de un perrito
-No... No te atrevas a mirarme así Jade. –pareció dudar unos instantes –Demonios... cómo pudiste... ¿Es que no lo entiendes?
- Lo entiendo joder, claro que lo entiendo, daría mi vida mil veces más si eso hiciera que tú no la perdieras. No lo soportaría, no podría, no... –Jade estaba con los hombros abatidos, mirando la arena y la orilla del río
-¡Basta! Jade que le jodan a mi vida –pocas veces la había oído el elfo decir palabras malsonantes y jamás la había oído gritar así, como si tuviera su corazón en el puño de su mano –¡Tu vida vale mucho más que la mía! ¡No sé cómo hacértelo entender! Tu luz es mucho más fuerte que la mía, durará mucho más tiempo, además... Tu muerte no me protegería de nada... –Amara se sentó en el suelo, agotada, los ojos húmedos, aunque no cayó de ellos una sola lágrima Jade... ¿no entiendes lo mucho que te amo? Todo lo que soy... es como si te perteneciera, mi mente, mi cuerpo, mi corazón todo… Y estabas dispuesto a tirarlo por la borda de esa barcaza a la primera de cambio. –giró la cabeza, evitando mirarle esta vez –Te miro Jade... y lo único que veo es que no puedo protegerte...
- Y no entiendes que siento lo mismo, que no puedo dejar que te ocurra nada... -el elfo se acercó a ella, sentándose a su lado, tras lo cual la tomó de la barbilla gentilmente pero con firmeza, obligándola a mirarle. Al principio la mujer se resistió levemente, pero finalmente cedió –Te Amo Amara, te amo desde que te deje entrar en mi corazón, y me desarmaste, tienes mi alma y me tienes a mí. Y no dejaré que nada te pase siempre que esté en mi mano.
-¿Y qué me pides Jade? ¿Que mire cómo te lanzas como un suicida? ¿Piensas que yo no saltaría detrás?
-Pero nuestra vida es esta, cualquier día nos matara una espada, una trampa o un dragón. –se levantó, tomó una piedra y la lanzó al río, haciéndola rebotar varias veces sobre la superficie del agua –Solo quiero vivirla intensamente junto a ti.
-Pero... eso es una cosa... sin embargo... a veces te lanzas sin pensar en lo que puede suponer.
-Y no me lance como un suicida. Sigo vivo y funciono ¿no? Y lo más importante, seguís vivos, tú sigues viva.
-No soy solo yo... para todos los demás también eres importante. -Amara se acercó a su espalda y le abrazó por detrás, rodeando con sus brazos la cintura del elfo. La manta cayó al suelo en el movimiento -Si quieres protegerme, entonces procura que no te maten, me da igual que sea una espada, una hidra o el mismísimo Asmodeo. No pienses que hay más esperanza para mí más allá de tu vida Jade... no es así. –la mujer rió tímidamente junto al oído de Jade –Y... no se te ocurra girarte ahora.
El elfo se sintió completamente desarmado, dejando caer los brazos a un lado. Su pulso se aceleró, un escalofrío recorrió su espalda, y varias gotas de sudor cayeron por su frente:
-Amara…
Amara se agachó a su espalda y recogiendo la manta del suelo se cubrió con ella la parte anterior del torso:
-¿He... He conseguido convencerte.... aunque sea un poco de que no hagas tonterías? –de nuevo se aproximó al elfo, apoyando su cabeza en su hombro, susurrando estas palabras en un tono cálido, conciliador
- Sí... –dijo Jade mientras giraba su cabeza para encontrarse con la suya. Ella le miraba con media sonrisa en el rostro –¿Somos unos idiotas verdad?
-Veremos cuánto te dura... –Amara miró al suelo, riendo mientras recogía un mechón de su cabello detrás de su oreja –No, yo soy una mujer sabia y cabal, tú eres el idiota aquí.
Jade soltó una carcajada por la ocurrencia:
- Me lo merezco, me la he ganado. Ven. –la invitó a sentarse a su lado, abrazándola contra él mientras miraban la orilla, el río y la nublada noche sobre ellos. Amara pasó la toalla por su espalda, recogiéndola justo al nivel del escote, en un movimiento fluido y rápido, aun así Jade pudo percibir la cintura y parte de la cadera de la mujer –Hoy no pude traer vino, ni.... -la miró un segundo, tragó saliva y prosiguió –fre... fresas, no vi ético coger nada en casa de Shaldur... –rió un poco
-Parece que he hecho un buen trabajo contigo... Sarenrae estará satisfecha. –rió con ganas también la guerrera
- Meh, habeis hecho un trabajo estupendo sí... -Pareció mascullar entre molesto y divertido
-También lo hizo conmigo en su momento... si no fuera así... -miró al elfo, mordiéndose el labio inferior un segundo, con un brillo pillo en sus ojos -Te lanzaría ahora mismo al agua.
-¿Sarenrae no te deja lanzar elfos al agua? –reía con picardía. Le guiñó uno de esos ojillos de esmeraldas cejas plateadas
-Solo si son malos. –Amara rió de nuevo, echando la cabeza hacia atrás. El pelo todavía húmedo lanza destellos a la mortecina luz de la luna
-Entonces claro, entiendo que no te deje lanzarme. –se levantó mientras se sacudía algo de arena que había quedado en su ropa –Pero sí dejará que se metan voluntariamente al agua ¿no? –dijo mientras se iba quitando las botas
-¿Qué? ¿Pero qué vas a hacer Jade? -la mujer le miró perpleja, pero divertida
- Me voy a meter al agua... y tú te vas a venir conmigo... –rió mientras se quitaba los pantalones y se los tiraba, detrás la camisa. La mujer se retiró rápidamente la ropa de la cara, le miró pero al verle desnudo rápidamente apartó la vista –Al contario que tú, yo si te dejo mirar. –dijo con picardía mientras se metía en el agua. Ella intentó responder algo, pero sólo le salió un ridículo balbuceo –Vaya, que fría su pu... -Pareció reprimir un grito y una maldición
-¿No te había dicho lo fría que estaba? –ahora sí le miraba con cierta sorna –Pues no sé cómo vas a... a... hacer que me meta yo en el agua Jade
- Tendré que ir a por ti...se dio la vuelta, preparándose a salir
-¿Cómo? No... no es.. es necesario... ya... yo... bueno... ya, ya puedo ir yo. –el pánico se reflejaba en su rostro, arrebujada en la manta
-Vamos... –el elfo estaba a punto de salir del agua como los dioses lo trajeron al mundo de caras a Amara
Amara se levantó y se acercó a la orilla del río. Miró a Jade un segundo, de nuevo ese carraspeo nervioso, cogió aire y junto a él todo su valor y su dignidad. Él se giró en el agua, dejándola entrar sin mirar, hasta que le cubra. El hombre escuchó el sonido de la manta, que cayó pesadamente a tierra, seguido de un chapoteo, tras lo cual Jade sintió la proximidad de Amara:
- Puedo...girarme ya...
-Qué sorpresa... pensé que ibas a mirar... –dijo con total sinceridad, suspirando
- Aunque no te lo creas, soy un caballero de plateada armadura que te respeta... -le dio un toquecillo en la nariz con uno de sus dedos, ahora húmedos –Pero sin armadura ahora...
-¡Pero bueno! ¿Es qué tú nunca me escuchas? –le agarró la mano en el aire, jugando. Aquel momento le recordó a aquella vez en el jardín
- ¡Eh! ¿Y ahora qué?
-Tienes suerte de no haber traído fresas... si no te estaría lanzando ahora una –la mujer no pudo reprimir una sonrisa
El elfo entrelazó su mano al aire con la suya:
-Y no hay alcohol... –en ese momento, con una de sus manos entrelazada con la de la guerrera, le miró mientras que con el otro brazo le arrastraba hacia él
-Y no hay alcohol... –repitió ella, hipnotizada. Se dejó arrastrar, totalmente petrificada por la mirada y el tacto del elfo.
- No quería que fuera un recuerdo borroso...no quería que pudiéramos echarle la culpa a algo...
-¿Crees que te besé porque estaba borracha? –la mujer alzó una mano hacia el rostro de Jade, acariciándole el pómulo, después los labios, con la mirada fija en ellos
- No lo creo. –dijo cerrando los ojillos un poco, recibiendo con agrado las caricias –Pero no quería dudas, no quería y si... quería esto... te quería a ti... –sin poder resistirse más esta vez él se lanzó a besarla
La mujer lo recibió de buen agrado, correspondiéndole, aunque parecía algo temorosa de perder el control, a pesar de que su mano recorría ya el pecho del elfo libre de su voluntad. Él siguió besándola, acariciando su espalda con sus manos hasta llegar a su final, dejando sus manos ahí, sin bajar, aunque la empujaba suavemente hacia sí. La noche seguía siendo fría, aunque a la pareja furtiva no parecía importarles demasiado. Amara se separó un poco de él, tragando saliva, le miró, en sus ojos se podía adivinar una lucha terrible:
- Entiendo...
-¿Sí...?
- Sí, no hay prisa.
Amara respiraba con dificultad, debajo del agua su pecho estaba agitado, su mano todavía enmarañada en el cabello de Jade. El elfo estaba luchando contra sus deseos, pero no quería incomodar a la mujer, era lo más importante para él:
-Temo... quiero... de verdad que lo quiero pero... ¿y sí...?
-¿Y si...? –preguntó también con la mirada
La mujer se acercó un poco más a él, como si perdiera la lucha interna que llevaba debatiéndose desde el inicio:
-Y si... podría quedarme...
- Lo único que temo es morir, sin haber estado contigo... –de repente abrió mucho los ojos –¿Quedarte?
Amara le empujó contra unas rocas con suavidad mientras le besaba y él se dejó arrastrar con facilidad:
-Veo que lo has entendido. –rió la mujer, algo pesarosa
- No había pensado en ello la verdad...reía incómodo como si fuera tonto –Mis... –le interrumpió otro beso
-¿Sí?
- Mis pensamientos estaban a otra cosa... –rió de nuevo mientras apretaba a la mujer hacia él con suavidad, sin encontrar resistencia. Pasó sus manos de nuevo por su espalda, curtida, musculada, marcada, esa piel que contrastaba tanto con la suya.
-Yo... mis pensamientos están a otra cosa desde hace mucho. –se sinceró ella, algo avergonzada –Y entre todo eso... no he podido evitar pensar en la posibilidad. Amara se estremeció, se acercándose más a él todavía mientras le mordisqueaba un hombro
- Si los dioses lo quieren, sea entonces... –volvió a estrechar Amara contra él, rozando su piel con la suya, sin movimientos violentos, pero sí dirigidos
La mujer se dejó guiar, absolutamente hipnotizada por el cuerpo del elfo, sus palabras, sus movimientos. Le dejó tomar de ella todo lo que desease, sin atisbo de duda ni remordimiento. El elfo suspiró, parecía como si se le escapara la vida en ello.
Y como si dos piezas de un mismo rompecabezas encajaran por fin, finalizando el complicado puzle de un destino incierto, las almas y los cuerpos de este par, parecen ser un solo ser, que se mueve al mismo son de una música imaginaria que suena en sus cabezas al compás de sus corazones.

*             *             *

El trinar de los pájaros, y las luces del alba despertaron a Amara junto a unas mantas, ropas de abrigo y una hoguera improvisada. Sus ojos se perdieron unos instantes en la figura de Jade, que dormía plácidamente a su lado. De repente abrió mucho los ojos, recordando que habían quedado con el resto del grupo en dormir todos juntos en la casa de Shaldur:
-¡Maldición! Jade... Jade... –le zarandeó suavemente por el hombro
- ¿Qué pasa?... no querrás... -le miró con picardía
-Nos... ellos nos están esperando en la casa… -contestó ella con urgencia. A pesar de haber pasado la noche juntos no pudo evitar sentir en calor en las mejillas ante la sugerencia.
- Joder ¡Es de día! -rió mientras se vestía a toda prisa
Nerviosa, la humana miró a los lados. Por fortuna el pueblo estaba todavía despertando y estaba tranquilo. Se desprendió rápidamente de la ropa que había dejado el elfo para no pasar frío durante la noche y se la tendió:
- No pasa nada, tranquila. No creo que... –la miró con una sonrisa maliciosaescucharan nada....
-Yo tengo aquí mi ropa y mi armadura, toma. –Amara miró al suelo, no se había contenido en ningún momento, ni había pasado por su mente el tener cuidado. Miró a lo lejos la casita, era como un punto en el horizonte. Esperaba que fuera suficiente distancia.
Jade se vistió con sus ropas amontonadas aquí y allá, mientras apagaba los restos de la hoguera y metía las cosas en su mochila:
- ¿Sabes una cosa?
La mujer hacía lo propio, se vistiéndose a toda prisa:
-¿Sí? –preguntó, apurada
-Te Amo, mi dulce princesa de ébano. –sonrió el elfo, mientras, tarareaba aun recogiendo sus cosas
Ella de nuevo se sonrojó hasta las orejas, Jade tenía una habilidad especial para ello:
-Qué... cosas dices... yo... -carraspeó, recogiendo sus últimas cosas -Yo también.
Ambos con las cosas ya recogidas pusieron rumbo a la casa, cogidos fugazmente de la mano un trecho.

Cuaderno de bitácora: Deuda de sangre

“El humo y el fuego ya habían dejado de ser los problemas más graves a los que se enfrentaba nuestro grupo. Brandán había estado apagando un...