domingo, 23 de febrero de 2020

Crónicas de las Siete Puntas: Una "Familia" Disfuncional.

Varios meses han transcurrido ya desde el arribo de Su Li Ha a las salvajes tierras del territorio de Varisia. Las cosas definitivamente no habían sido fáciles para la joven arcana desde su llegada, pero, al mismo tiempo, tampoco podía negar que su estadía en aquellas tierras lejanas habían resultado ser, hasta ahora, fructíferas.

En efecto, desde que el destino cruzara el camino de Su Li Ha con el de aquél grupo un tanto estrafalario, no solo había logrado grandes avances en sus estudios, sino que además había logrado recuperar ciertos fragmentos de escrituras de origen aparentemente thassiloniano que eventualmente tendría que encontrar la manera de descifrar (si es que tal cosa fuera posible). La sociedad del Sol y la Luna de Tian Xia seguramente estaría satisfecha, pues los beneficios eran innegables, y posiblemente hacían que la mayoría de las aventuras (y desventuras) que Su Li Ha vivía con sus compañeros acabaran al final por valer la pena.

Durante el transcurso de su tiempo en Varisia, sin embargo, también resultaba innegable que Su Li Ha no solo había ganado en conocimientos, sino también en amistades, pues había forjado ciertos lazos con aquellas personas que, siendo inicialmente meros compañeros de trabajo fruto de una relación de conveniencia o interés, habrían pasado a constituir, para más de uno de ellos, una especie de segunda familia.

Tal era el caso, por ejemplo, de Ront, un semiorco de enorme tamaño que a menudo iba en primera línea de batalla cortando a diestra y siniestra a sus enemigos con su imponente hacha de batalla. Pese a que  Su Li Ha no sabía nada de su pasado ni le conocía en profundidad, nunca pensó especialmente mal de él. Sabía que a pesar de sus arranques de ira y sus formas un tanto toscas, el semiorco se preocupaba por sus compañeros, y en el fondo él apreciaba la compañía de los demás miembros del grupo, sobre todo, suponía la maga, a la hora de la bebida.

Otro interrogante similar planteaba el pasado de Tobías, el clérigo de Gorum. Ciertamente tampoco nada en él hacía levantar ninguna sospecha para Su Li Ha respecto a sus intenciones, y aunque tampoco le conocía demasiado, para la maga era un alivio poder contarlo entre sus compañeros. Pese a que Gorum es el dios de la guerra, las habilidades de Tobías en el campo de batalla eran tan buenas como sus habilidades en la cocina, y lo cierto es que, a ojos de Su Li Ha, parecía ser una persona más multifacética de lo que hubiera juzgado en un principio. Así mismo, de él la maga también valoraba su habilidad para pensar y prepararse antes de actuar, en lugar de hacerlo en forma precipitada arriesgándose a un resultado poco favorable.

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Por otro lado estaba el joven explorador Shaldur. Su llegada al grupo fue súbita y sorpresiva, en medio de una incursión que los demás estaban llevando a cabo en Cima del Cardo con motivo de los lamentables sucesos recientes en Punta Arena. Aunque en un principio, y dadas las circunstancias, muchos desconfiaron de él, lo cierto es que eventualmente Shaldur acabó por integrarse bien al grupo, y aunque Su Li Ha tampoco conoce demasiado sobre el pasado del joven explorador, deduce que aquél tampoco debe albergar acontecimientos especialmente extraordinarios teniendo en cuenta que proviene de una pequeña villa ubicada en el linde de un bosque varisiano. Así las cosas, parecía ser, para Su Li Ha, que Shaldur se trataba de un chico sencillo, proveniente de una familia sencilla, y que tan solo buscaba ver algo de mundo y probablemente algo de aventura, aspiración que no resultaba necesariamente objetable, pero que probablemente la maga no compartiría del todo. Sin embargo, y pese a ello, agradecía su presencia en el grupo pues, además de nunca haberles causado problemas a sus compañeros, las habilidades del explorador salieron a relucir especialmente cuando éste se las arregló, no hace mucho, para localizar el siguiente destino que les aguardaba, y trazar un camino razonable para llegar hasta él, cosa que, consideró la maga, podría resultar vital en una tierra salvaje y peligrosa como lo es Varisia.

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Un caso especial era el de Jade. De la misma forma que Tobías y Ront, su pasado era también desconocido para Su Li Ha, es cierto, pero a diferencia del clérigo y el semiorco, Jade y la arcana habían tenido algún roce cuando el elfo la acusó de tener la culpa de los problemas por los que estaba atravesando el grupo en un momento dado, lo que culminó en una pelea entre ambos que casi acabó por hacer que uno u otro abandonaran la compañía.

Aunque eventualmente acabaron por reconciliarse, Su Li Ha no puede evitar pensar que detrás de aquella fachada sarcástica y confiada, posiblemente Jade se trate en realidad de una persona emocionalmente inestable, y que quizás haya pasado por algún tipo de situación difícil que lo llevara a ello. Ciertamente, aunque tal no fuere motivo para maltratar a sus compañeros, al menos resultaría ser una mejor explicación que simplemente asumir que lo hace por diversión, o porque les odia, pues, pese a todo lo ocurrido, se tomó el trabajo de admitir su error y disculparse con la maga, cosa que, ella dedujo, no habría hecho si no le importara. Se hizo por tanto probable que hubiera algo más detrás de tales actitudes, y aunque el pasado de Jade sigue siendo un misterio, Su Li Ha se alivió de al menos poder haber hecho las pases con el elfo de momento, y de ya no tener que soportar aquél ambiente conflictivo.

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Otro caso especial era el de la paladina Amara. Con un pasado turbulento y oscuro, la joven seguidora de Sarenrae no solo se las había arreglado para arribar a Varisia, escapando de los conflictos civiles de su tierra natal en Cheliax, sino que además se preocupaba de hacer lo que estuviera en sus manos para ayudar a los varisianos mientras permaneciera en aquél nuevo lugar.

Aquella actitud noble, desinteresada, y en un todo benevolente rápidamente lograron convencer a Su Li Ha de que Amara era definitivamente una persona de confianza, con valores, y, aunque la arcana probablemente no se atrevería a decirlo en voz alta, se sentía aliviada de que la presencia de la paladina ayudara a inyectar una buena dosis de orden y sensatez en un grupo un tanto caótico que, de otro modo, quizás ya se hubiera separado.

Fue por todo ello que Su Li Ha no pudo evitar preocuparse por Amara cuando ésta se encontraba atravesando momentos difíciles, ya no sólo en el campo de batalla, sino en lo concerniente a su triste pasado, que ahora regresaba para atormentarla pese a la distancia que la separaba de su conflictiva tierra natal.

Por mucho que Su Li Ha se dedicara a sus estudios, ciertamente resultaba difícil para la maga ignorar la situación de su compañera y no apiadarse de ella, por lo que, aunque no hubiera mucho que pudiera hacer respecto a lo ocurrido en Cheliax, decidió ofrecer cualquier apoyo que pudiera darle a quien, pese a no estar obligada, había tenido el coraje de abrirse y relatar su doloroso pasado. Aquella fue quizás la mejor decisión que Su Li Ha pudo tomar ante las circunstancias, pues, desde aquél momento, ambas se volvieron algo más cercanas y Amara ya no tendría que cargar con sus problemas en soledad. En suma, la arcana sentía que había hecho algo bueno, y aunque quizás fuera discreta al respecto, no podía sino sentirse contenta de que su compañera pudiera estar ahora más contenida, pese a lo disfuncional del grupo.

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Finalmente, el último miembro del grupo era Soron, el eternamente despreocupado hechicero de Desna. Aunque Soron se había unido y permanecido con el grupo desde un comienzo, con el tiempo, Su Li Ha comenzó a notar una serie de comportamientos cada vez más problemáticos y frecuentes provenientes del hechicero, y a pesar de que hasta ahora ninguno de ellos había sido motivo de grandes conflictos, la arcana considera que su expulsión del grupo podría resultar inminente en caso de que no los modifique, en especial desde que notó que Amara tampoco las aprobaba, pues comienza a suponer que quizá los demás quizá tampoco lo hagan. Y es que resulta que entre esas actitudes pueden nombrarse desde minucias como comentarios sexistas,  pasando por embriaguez cuasi constante, nombrar al grupo sin consentimiento del resto, hasta hechos más graves, como hurtos impulsados no por necesidad, sino por la mera codicia, todo ello sin mencionar el estado general de codicia y despreocupación constante que de por sí parece reinar en su personalidad, quizá, especulaba Su Li Ha, debido a la propia embriaguez causada por los barriles de alcohol que compra constantemente, lo que a su vez podría explicar la necesidad constante de tener más y más oro y riquezas con qué costear la bebida...

Sea como fuere, lo cierto es que para Su Li Ha los aportes de Soron al grupo no parecen compensar del todo los problemas que supone su inclusión en él, y aunque no le desea lo peor, no es menos cierto que preferiría no tener que lidiar con él, sobre todo desde la vez en que el hechicero cuestionó la habilidad de la arcana en su campo, sembrando la semilla de la duda en su propia habilidad según más tarde le comentaría a Amara.

Y es que las palabras de Soron, aunque bastante carentes de tacto, llevaban quizá cierta razón para Su Li Ha: si bien era cierto que ella no estudiaba la magia en virtud de su utilidad, también era cierto que cada vez que un combate iniciaba, la magia de Soron casi siempre parecía tener un mayor impacto que la suya. ¿Acaso eso significaba que ella aportaba incluso menos al grupo que el propio Soron? A la maga le atormentaba pensar que en realidad era más una carga que una ayuda, que incluso un borracho podía servir más que ella. Y sin embargo, ¿qué podía hacer? En igual manera aborrecía tratar a la magia como una mera arma de la misma manera que lo hacía Soron. Por otro lado también sabía bien que ella necesitaba más del grupo que el grupo de ella, y por lo tanto abandonarlos tampoco parecía ser una opción. ¿Entonces cuál era la solución? La respuesta a aquella complicada ecuación, por mucho que lo meditara, no parecía clara para la arcana, y le recordaba aquella ocasión en que tampoco podía dilucidar cómo abordar sus problemas con Jade. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?.

Sin embargo, las reconfortantes palabras de su amiga Amara le ayudarían a desplazar aquellos problemáticos pensamientos sobre sí misma, al menos de momento. No obstante, para el grupo, sea para bien o para mal, el combate nunca está lejos, y con él una nueva oportunidad de revivir tales inseguridades, de no dar la talla, en un todo, de quedar rezagada...

¿...Acaso fue la decisión correcta venir a Varisia...?

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