jueves, 27 de febrero de 2020

Pathfinder: Te pedí una estación mas




- Te pedí una estación más, y te largastes sin decir nada, nunca pensé que un hijo mio haría algo así, no se por que solo te tuvimos a ti, aún no me lo puedo creer, odio la sangre de mi hermano que corre por tus venas.

Habrá un día que me llegará un rumor, que habrás muerto ensartado en la lanza de un trasgo, y yo me habré quedado sin hijo, y sin la estación que te pedí.

Esa estación que te fuistes, los Tucker, se quedaron la mejor madera, y tu madre y yo nos quedamos casi sin dinero, pero a ti eso te dio igual ¿no?

Es cierto que me sentía orgulloso cada vez que se escapaba una cabra y tu eras capaz de encontrarla allí donde se fuera y sobre todo cuando rescataste a la pequeña Ticaria, pues claro que me gustó, pero yo quería que te quedaras aquí, que fueras parte de la guardia y cuidaras del pueblo, pero no, despareciste, sin decir nada, ¿Sabes lo que ha sufrido tu madre?

- Padre, solo seguí a aquellos goblins y cuando me dí cuenta estaba metido en una trama y mis amigos me necesitan, y claro tenia que estar con ellos y ahora me necesitan para viajar por Varisa...

-Ni Varisia, ni Varisio, aquí se te necesitaba, y nos abandonaste, y ahora me llenas la casa de extraños, al menos me dejarás aquí al semiorco para que tale los arboles.

-Padre, Ront, no es mío, es un ser libre y hará lo que le de la gana

- Unirte con un orco, no entiendo como te he educado...

Shaldur da un puñetazo en la mesa, mira fijamente a su padre y niega un par de veces, sale de la pequeña habitación, y allí esta su madre, le toma de las manos y le besa en la frente


- No le hagas caso Shald, vete, aquí siempre estaremos esperándote. Tu padre te quiere, a su forma se siente orgulloso de ti, cuida de tus amigos...

Mientras le dice esto le cubre con una capa que le cuidara de la lluvia.

-Era de tu tío, para algo llevas su nombre....

Shaldur le devuelve el beso a su madre, y se acerca a la chimenea, allí donde su madre tienen una caldera en el fuego y varias apiladas cerca, mira el crepitar de las llamas y como burbujea el caldo hirviendo, huele ese aroma que inunda  toda la estancia con recuerdos de su infancia, desliza una bolsa llena de monedas de oro en esas calderas apiladas, gira sobre sus talones, observa a su madre y le regala una amplia sonrisa y sale de la casa.

Allí están sus amigos, Soron subido a la carreta bebiendo de su petaca, mientras Tobias fija los arreos a las mulas, en la parte delantera del carro la pequeña Shulia lee uno de sus libros, Ront carga un pesado barril al carro como el que lleva una ligera tela, Jade y Amara hablan en voz baja debajo del manzano que guarda la entrada de la casa del explorador, Amara se gira hacia el joven humano.

- ¿Nos vamos?

Shaldur guarda silencio, algo habitual en el, asiente, se fija la mochila y comienza andar hacia la salida del pueblo 

 

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