miércoles, 4 de marzo de 2020

Unión


Ront se quedó con la mirada perdida allí donde Jade había desaparecido, tan absorto en sus sentimientos que había dejado caer las armas al suelo. Su cuerpo había quedado helado y por supuesto no había escuchado nada de lo que Amara había dicho. La guerrera de la fe se acercó a él, asiéndole por los hombros, buscando su mirada mientras trataba de contener sus propias lágrimas, sin embargo el hombre no parecía responder:
-Ront... mírame... no entiendo por qué, no entiendo nada... solo entiendo que no estamos solos y que eso es lo que nos debe ayudar a seguir. –dijo con un hilo de voz la mujer
Él continuó sin dar respuesta, sin embargo sus facciones comenzaban a desencajarse a la par que sus ojos se inyectaban en sangre. La guerrera tomó a Ront del rostro, intentando sacarle de su ensimismamiento. Ya no podía retener las lágrimas y dejaba que fluyeran, aunque conservaba un tono calmado.
Mientras, Su Li Ha empapada por la lluvia, luchaba por no perder la compostura, sin embargo no pudo evitar reprimir un sollozo a la par que se tapaba la boca y cerraba los ojos. Sus lágrimas se entremezclan con las gotas de lluvia que recorrían su rostro y sus ropas, y aunque su dolor no fuera el mismo que el que podían sentir otros compañeros, cualquiera que la viera sabría que no era menos real:
- Me niego a creer que Jade se haya ido así sin más Amara. ¡Tiene que haber algo que podamos hacer! –su voz era frágil, entrecortada
-No sé dónde está... no sé ni tan siquiera qué ha pasado... solo los dioses lo saben... tampoco sé por qué se ha desprendido de esto. –replicó con una tristeza infinita mientras miraba el medallón de Sarenrae –Daría mi vida por traerle de vuelta, pero me temo que esa no es la moneda que se requiere.
Ront miró con los ojos ensangrentados a Amara. Apartándole las manos se giró y pegó un grito de rabia mirando hacia el cielo, el cual se pudo escuchar a varias millas de distancia.
Entre sollozos, y todavía intentando en vano recuperar la compostura, Su Li Ha se acercó al charco donde vio por última vez al elfo, conjurando repetidamente el conjuro de detectar magia en un desesperado intento por capturar cualquier vestigio de magia o pista que pudiera haber dejado detrás de sí Jade. Su voz mientras conjuraba era frágil y entrecortada, los gestos del componente somático, violentos y desesperados, tanto que incluso algún intento llegó a fallar. Tras unos cuantos minutos se dio por vencida y simplemente se quedó allí parada entre lágrimas:
- ¿Y si fue mi culpa? –dijo después de un momento –Ese último conjuro que le lancé... Creo que Jade se puso así después de eso... –se abrazó a sí misma, enfrentando lo que pensaba que era una dura verdad- ¿Acaso yo hice esto? –negó para sí con los ojos cerrados
-Por Sarenrae Su Li Ha no... –Amara se dirigió hacia ella para abrazarla, reconfortándola mientras intentaba contener su propio dolor
El semiorco se encaminó hacia uno de los árboles que había alrededor y empezó a pegar puñetazos a diestro y siniestro mientras seguía gritando hasta que sus puños comenzaron a sangrar. Al mirarlos balbuceó torpemente:
-Jade.... ¿¿¿¿Por qué tú!!!! .... ¿¿Por qué me abandonas hermano!!... ¿¿Qué coño te ha pasado!! ¿¿¿¿Por qué!!!!
- ¿Pero entonces qué diablos ocurrió? ¿Donde está Jade? –preguntó Su Li Ha abrazando a Amara con fuerza
-No lo sé... ojalá lo supiera... maldita sea... –suspiró, se sentía agotada, necesitaba consuelo pero sabía que debía ser más fuerte que el resto –Tal vez deberíamos volver a Wartle, avisar de lo que ha ocurrido y quizá... preguntar a la anciana oráculo... es lo único que se me ocurre.
La arcana se secó un poco las lágrimas intentando recomponerse, aunque su rostro permaneció triste y preocupado:
-No tenemos muchas opciones, tomaré cualquier ayuda que nos puedan brindar.
-Encontraremos la forma de dar con él... pero ahora... hay muchas vidas en juego, siento la llamada de La Diosa diciéndome que he de cumplir con mi deber. Y también parece que... escucho a Jade –en contra de su voluntad la guerrera rompió a llorar de nuevo –pidiéndome que sigamos adelante y que no nos rindamos...
- ¡La vida de Jade no es menos importante sólo porque hay otras en juego! –replicó la maga
-¡¡A mí me lo vas a decir Su Li Ha!! –Amara rugió y soltó a su amiga repentinamente. En su mirada una ira impropia de ella, sin embargo igual que vino se extinguió
-Lo siento. Es que no soporto la idea de seguir como si aquí nada hubiera pasado. –contestó en tono bajo a la par que agachaba la cabeza –Sé que mi relación con Jade no era la mejor, pero... Esto no es lo que yo quería.
-Nadie lo quería. Pero ha pasado. Y como he dicho antes, daría mi vida sin dudarlo por salvarle ¡Pero las vidas de las gentes de Varisia no me pertenecen! ¡No puedo sacrificarlas! ¡Por mucho que ame a Jade, por mucho que mi corazón esté roto en pedazos no puedo ser tan egoísta! ¡No puedo tomar lo que no es mío! –la leona salió de nuevo, esta vez más difícil de controlar
Tobías se acercó a Amara, apretándole el hombro en gesto de simpatía:
-No quiero ni imaginar por lo que estarás pasando. Ya sabes que mi vida te pertenece, sin ti hubiera muerto estúpidamente por culpa de Soron. Te apoyaré en todo.
-Gracias Tobías... de verdad... muchas gracias...
-Coincido con Amara. ¿Cómo vamos a buscarle? Es más, si dejó el medallón de Amara, lo mismo no quiere ni que le busquen. –sentenció el clérigo
- Si ese fuera el caso entonces significaría que... Tal vez él supiera lo que le estaba ocurriendo o por qué... Si estaba en peligro debió contárnoslo. –comentó Su Li Ha frunciendo un poco el ceño con cierta frustración –Quizá entonces podríamos haber evitado que todo acabara en... Esto.
-¿Cómo? –inquirió Tobías
- Podríamos haberle ayudado, no lo sé.
-No somos los culpables y responsables de todo lo que pasa en Golarion. Y podríamos haber evitado los asesinatos de Puta Arena ¿Cómo? No lo sé. No sabemos lo que le ha pasado a Jade. Ni vosotros los sabiondos lo entendéis. –continuó el hombre en tono ácido
-No, pero el pensamiento de que podríamos haber hecho algo.... Es insoportable...
-¡¡Basta!! –rugió de nuevo Amara, quien a pesar de haber conseguido recuperar el control a duras penas lo había vuelto a perder al escuchar a sus compañeros. Resopló furibunda, hasta que su respiración se normalizó –Basta… Suficiente… Jade era... es... así. Guarda sus secretos y sus sentimientos para sí. Por mucho que le amase, lo cierto es que nunca estuve muy segura de qué guardaba en su alma ni en su corazón. No nos podemos torturar por ello. Y si nos torturamos... no podemos dejar que eso nos impida seguir para acabar con toda esta locura. –miró a sus compañeros, todavía con los ojos húmedos y enrojecidos, pero con determinación –Quiero a Jade, siempre le querré, pase lo que pase, se convierta en lo que se convierta. Pero también quiero a mi madre. Y cuando zarpé en aquel barco aprendí que por mucho que un trozo de tu corazón se quede con alguien, debes seguir. Se lo debes a todas aquellas personas que te necesitan y te necesitarán, se lo debes a un bien mayor. Y el egoísmo y los deseos deben quedar a un lado, por mucho que nos duela.
Ront continuó con su mirada perdida, sin hacer caso a la discusión que había entre los compañeros. Su Li Ha de nuevo agachó la cabeza:
-Yo... Lo siento, no deseo contrariarte, pero no puedo olvidar lo que ocurrió aquí hoy. En cuanto toda esta locura de esta hermandad corrupta acabe, ten por seguro que leeré hasta el último libro de la biblioteca de Magnimar si hace falta para averiguar lo que sea que le haya ocurrido a Jade.
-Perdóname Su Li Ha... El dolor me ha cegado y he perdido el control... no pretendía gritarte. –su ira se había esfumado ante el rostro compungido de su amiga. Le dedicó una sonrisa amable antes de continuarGracias, sé que lo harás.
- No te preocupes. –negó con la cabeza, sonriendo levemente
-Y tal vez... tengo la esperanza de que Sanrenrae le proteja y le guíe, allá donde esté... –de nuevo dirigió la mirada al collar –Y quizá me conceda el deseo de volver a vernos de nuevo.
- Algo me dice que Jade aun está vivo en alguna parte. Aquella nube extraña que pareció envolverlo... no era como si intentara necesariamente dañarlo, pareciera como si se lo hubiera llevado. Quizá esté vivo en otro plano, o algo así. Pero quiero pensar que aún no era su hora. Y ese pensamiento me da esperanzas. Si conservas alguna posesión de Jade ten a buen recaudo guardarla bien. Quizá un buen arcano adivinador pueda usarlo como base para dar con el paradero de Jade cuando todo esto acabe. Pero de momento creo que deberíamos volver a Wartle como bien has dicho. –la maga miró a Ront, quien se estaba sentando en ese momento junto al árbol que había destrozado, dejando su mirada perdida en el oscuro horizonte –Ummm... Quizá deberías hablar con Ront primero. Creo que tampoco lo está sobrellevando bien.
Amara centró su mirada en el semiorco. Suspiró mientras se dirigía hacia él, sentándose a su lado y mirándole con los ojos llenos de tristeza:
-No voy a hablar del pesar de mi alma, ni de la tuya, porque ambos sabemos el dolor que siente el otro... ¿No es así? –Ront siguió sin contestar. Miró durante unos segundos a los ojos de la mujer y de nuevo volvió a sumirse en sus pensamientos –Pero también es verdad que los dos sabemos cómo es Jade. Es independiente, inteligente, rápido, hábil... es más probable que él nos encuentre a nosotros antes de que nosotros demos con él. Es un hombre que lleva luchando toda su vida contra unos demonios terribles y siempre ha salido victorioso. Yo... confío en él y en sus capacidades más que en las de nadie. Y también sé lo que él querría... y debo cumplirlo, aunque mi corazón dicte otra cosa, si de verdad le quiero tengo que respetarlo.
-¿Por qué? ¿Por qué me tienen que abandonar otra vez?
-Yo estoy aquí... –Amara le pasó un brazo por los hombros, acogiéndole
-Pero no te hemos abandonado el resto, los demás seguimos aquí. –replicó Tobías acercándose a donde ellos estaban
-¿De verdad que no me vais a abandonar? –su mirada viajó del clérigo a la guerrera y de vuelta al clérigo
-Jamás lo haría Ront... También eres mi hermano ¿sabes? –Amara le sonrió a la par que volvía a salirle una lagrimilla que se apresuró a limpiar con el dorso de la mano –Y... te necesito. Os necesito a todos ahora. Necesito vuestra fuerza y determinación. Necesito que me deis esperanza cuando mis fuerzas flaqueen.
-Ront, Gorum nunca deja a sus seguidores. –dijo Tobías –Y yo tampoco dejo a mis hermanos de armas.
- Creo que en este momento todos nos necesitamos más que nunca. –Su Li Ha se acercó a ellos dirigiéndoles estas palabras –Aquella bruja... oráculo, dijo que para estar bien debíamos permanecer unidos.... Quizá eso era cierto en más de un sentido...
-Tobías de verdad... ¿Gorum no me abandonará? ¿Cómo va a proteger a alguien que no es capaz de proteger a la gente que quiere? –replicó el bárbaro
-Gorum nos da la fuerza para que luchemos, para que combatamos. No va a librar las batallas por nosotros, quiere que nosotros las luchemos. No sé donde esta Jade, pero no creo que ni él, ni Gorum, te quieran ver así. Ahora es momento de levantarse, de añorar a los camaradas y seguir luchando para que lo que hemos vivido no quede en nada. Y seguro que antes o después, encontraremos a Jade.
-Eso espero... Ahora necesito de vuestra ayuda y de la fuerza de Gorum.... –miró a Amara y a Tobías –Me siento como si me hubieran arrancado algo de dentro, era mi hermano... Era nuestro hermano.... Era nuestro cabroncete. –por primera vez parecía sonreír tras decir esas últimas palabras, sin embargo continuó con la mirada perdida
-Es, Ront, es... –le corrigió Amara, girando la cabeza hacia otro lado, intentando contener las lágrimas
Mientras, Shaldur había permanecido en silencio, escuchando cada una de las palabras de sus compañeros y a la par que estos hablaban, él le bajó el pañuelo a uno de los bandidos, moviéndose despacio, sin apenas hacer ruido. Se quedó mirando el lugar donde desapareció el elfo, continuando en silencio, Zorta le seguía de cerca, pisando en los lugares donde el explorador había pisado, sus cejas estaban casi juntas de lo fruncido que tenía el ceño. Sus compañeros hablaban de sentimientos, pero él alejaba de su corazón esas sensaciones y se centraba en el cerebro, intentando razonar. En un momento determinado se alejó para estudiar la zona del bandido que Soron ató y que se había escapado. Volvió tras sus pasos para encontrar que sus amigos estaban rodeando a Ront, dándole fuerza al poderoso semiorco, ahora tan débil. Dejó que hablaran, guardando silencio y tras las últimas palabras de la paladín, la tomó por el hombro, haciendo lo mismo con Su Li Ha, obligando con su acción a que todos hicieran lo mismo. Soron fue el más reticente, pero al final se acercó al grupo. Con una voz que le salía al explorador de lo más profundo de su garganta y en un tono bajo sentenció:
-Jade ha desaparecido, es obvio. Se han llevado a Ticaria, es obvio. Nos han ganado una batalla. Estos bandidos, no han dicho nada en el combate, no se han debilitado cuando su supuesto cabecilla ha caído. Algunos han huido. Esta emboscada estaba preparada y no creo que sea casual. A todos nos duele, y temo por Wartle y mis padres, pero creo que nos han seguido y nos han trampeado, la fama de... –miró a Soron sonriendo –de los Alegres Borrachines, nos ha pasado factura. Debemos de seguir, acabar con esta secta de las 7 puntas, con cada uno de ellos, no desviarnos de nuestra presa, y una vez acabado con ello, averiguaremos qué ha pasado en Cheliax, llevaremos secretos mágicos a los estudios de Shulia, haremos grande la gloria de Gorum, Ront jamás estará sólo y Soron... Podrá ser un maldito semidiós se quiere. Lo que sí os prometo, es que en ese tiempo encontraré a Jade. Todo esto ha sucedido por desviarnos de nuestra empresa. Ahora no perdamos tiempo, y pintemos nuestras botas con el barro del camino.
Al terminar dio unas fuertes palmadas en la espalda de sus compañeros, Zorta ladró fuerte y contundente, después se colocó donde había desaparecido el elfo y aulló hacia el cielo.
Ront se levantó con la mirada perdida, y una vez de pie, se quedó mirando el colgante que llevaba Amara en el cuello, el mismo que llevaba Jade puesto:
 -Amara me gustaría tenerlo –dijo señalando el medallón –ya que quiero tener un recuerdo físico de... –suspiró –De mi hermano...nunca seré seguidor de tu diosa, me debo a muerte a Gorum, pero me gustaría llevarlo si no te importa.
Amara miró a Ront como si le hubiera pedido que se sacase el corazón del pecho y se lo diera. No podía estarle pidiendo en serio algo así. Sin embargo, tragó saliva y con las manos temblorosas se quitó el colgante. Ella era más fuerte que el semiorco y sentía el deber de protegerlos a todos aunque eso despellejara su alma. Además, todavía le quedaban muchas más cosas que le unían a él:
-Lo... Lo entiendo...
Se quedó mirándolo mientras lo cogía y después desvió la mirada hacia Amara:
-Sé que es... Es.... Duro para ti… –cogió aire a la par que enrollaba el colgante en el mango del hacha –Así siempre estará luchando a nuestro lado.
-Ront... cuida del medallón. No sé cómo reaccionaré si algo le ocurre. –no era una amenaza, pero sí una advertencia.
-Te juro por mi vida que no le pasara nada. –sonrió sin dar importancia a las últimas palabras de la mujer y acercándose a su oído le susurró –Además tú llevas algo más importante que nadie puede llevar... Su semilla. –al decir estas últimas palabras empezó a reír.
Amara le miró completamente sorprendida, casi congelada, incapaz de articular palabra.
Soron se mantuvo alejado, en un lugar oscuro, sentado y bebiendo en silencio, pensativo. En su cabeza un remolino de pensamientos:
“Hacía mucho que no me sentía tan bien. Tan exultante. Tan libre. Habíamos caído en una emboscada. Me habían herido. Pero mi poder nos había salvado. Aún siento el poder repiquetear en las yemas de los dedos ¡Y los cielos! ¡Los cielos me acompañaban! La tormenta se desató al son de mis rayos. No sabía si escuchaba mi risa o si eran los truenos. Qué más da. ¡Éramos uno! Y entonces pasó. Algo le pasaba a Jade. No se comportaba normal. Actuaba como un loco ¡Estaba bebiendo la sangre del charco! ¡Y una de sus espadas brillaba! Desde luego que eso no podía ser bueno ¡Sangre! ¡Una lluvia de sangre! ¡Y entonces desapareció! Como la sangre en un cristal durante la lluvia...se escurrió ¡Despareció! No lo entiendo. Magia sin duda. Magia oscura de la que no sé demasiado. Algo se lo llevó. Pero, sobre todo, no entiendo a los demás. Amara está desconsolada, destrozada. No sé qué boludeces está soltando. No la entiendo. La magucha esa igual ¡Si siempre estaba peleada con el elfo! Igual que con su magia. No la siente ni la disfruta. Como si no fuera con ella. Igual que con Jade ¿Y Ront? ¿Qué demonios le pasa? ¡Parece un buey herido! ¡No puede ser verdad! Es fuerte, lo he visto aguantar más que a ningún otro. Pero ahora está indefenso, inútil. Al menos Tobías y Shaldur son de utilidad. Están enfocados. Preparando los siguientes pasos. Se sobreponen. Pero lo han abandonado. Todos lo dan por perdido. Pero yo no. Tengo un vial de sangre. De su sangre. Y sé que hay formas para obligarlo a volver. Allá donde esté, vivo o muerto, en el infierno o en los reinos. Le obligaré a volver. Y haré que se disculpe con todos. Por hacerlos sufrir. No se lo merecen. Creí que teníamos un vínculo. No puede desaparecer así como así. Lo haré volver y volveremos a estar juntos. Brindaremos y esto será un mal sueño. Volverá.
 Soron se levantó, tirando la botella de licor contra el fuego. Una explosión brillante que se reflejó en unas lágrimas silenciosas. Con voz apenas audible dijo:
- Tenemos que volver al pueblo. La bruja sabrá. La bruja lo sabía. Me lo dijo.
Todos se pusieron en marcha.

2 comentarios:

  1. Cabrones, me habéis emocionado...
    Se hace difícil no regresar... será pronto lo prometo ;)

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