lunes, 16 de marzo de 2020

"Memorias de un Elfo Amnésico VIII" - Reflejos

"El sonido del colgante al ser arrancado de su cuello mientras caía al suelo embarrado, donde segundos antes había estado, era lo único que recordaba antes de llegar donde se encontraba en ese preciso instante.

La oscuridad lo inundaba todo, en el suelo el chapotear de sus botas al caminar era el único sonido que le llegaban a sus oídos, al mirar hacia arriba su propio reflejo en el techo le devolvía una mirada de estupefacción y desorientación, en el frío de una inmensa y profunda oscuridad.

Sus pasos resonaban en los charcos que iba pisando mientras avanzaba por aquel lugar recóndito y desconocido. Una voz, resonó en su cabeza, de pronto, una sombra con forma humanoide le rodeaba, podrían divisarse el verde apagado de una túnica y un hombre con un cayado con las facciones sin definir. La voz le llegaba directamente al interior de su cabeza.

- Thínuvël seas bienvenido, has llegado y por fin estás aquí.- Dijo la ronca voz en su interior.
- ¿Qué es este lugar?- El elfo no sabia donde se encontraba, ni siquiera sabia como había llegado exactamente.
- Soy tu ropera, me despertaste, escuchaste mi voz, saciaste mi sed y ahora me perteneces.- La sombra se esfumo y tomo forma en otro lugar al lado suyo rápidamente.
- Mi ropera, el sabor de la sangre, el frenesí.- Jade iba ordenando los últimos fragmentos vividos.
- Te quedaras aquí conmigo, ¿verdad Thínuvél?- Dijo la voz de nuevo mientras bailaba delante suya como una nube negruzca.
- Tengo que regresar, no puedo estar aquí.- Echando mano a su cuello donde antes había estado el colgante de Sarenrae y sintiendo un gran vacío al agarrar sus dedos la nada en el aire.
- Sabes que eso no podía entrar aquí Thínuvël, no era bienvenido.- La voz sibilina se metía por cada rincón de su cabeza embotada.
- Quiero regresar, no puedo quedarme, no quiero quedarme.- Espeto el elfo empezando a estar nervioso por la situación.
- Regresar tiene un precio, tus recuerdos Thínuvël, quiero tus recuerdos.- La sombra negruzca parecía reír mientras se arremolinaba de un lado a otro.
Jade sopesaba lo que la ronca voz, la sibilina sombra, le decía, quería sus recuerdos, pero si se los daba, perdería su nueva vida, a sus preciados amigos: Ront, Tobías, Soron, Su Li ha, Shaldur, no serian nadie, ni siquiera recordaría a su amada, no recordaría a Amara. Entonces algo ocurrió, como un rayo cruzó su cabeza haciendo algún tipo de contacto que hacia clic y tuvo una idea.
- Está bien, te daré mis recuerdos, te daré los recuerdos de Thínuvël.- La voz había estado llamándole así todo el tiempo, obviando a Jade en todo momento, así que deicidió desprenderse de lo que no recordaba, salvo en flashbacks y ser Jade para siempre a partir de ahora.
- Trato hecho, olvidaras todo Thínuvël, no recordaras nada de tu pasado, ni siquiera lo ocurrido, ni como llegaste, ni siquiera que me diste tus recuerdos para regresar.- La voz parecía estar satisfecha por fin.
- Bien, ahora hazme regresar con mis amigos.- Apremio el elfo, deseando marcharse de una maldita vez.
- Una última cosa antes de irte Thínuvël, el coste para tenerme saciado debe seguir llegando, pero ya no sera en la espada, ya no. Ahora deberás llenar este vial a diario de sangre o si no, regresarás aquí y serás mio, para siempre. Que no se te olvide, esto lo recordaras. Lo llevaras colgado del cuello.- La voz desapareció y la sombra se arremolino entorno a él y se introdujo por su antebrazo derecho, dejando una oscura marca en forma de tatuaje de siete puntas.

Una neblina rojiza lo envolvió de nuevo, mientras se veía en el techo reflejado como había cambiado, su otrora pelo largo y plateado ahora era negro como ala de cuervo y afeitado apenas unos milímetros le nacían, sus ojos verdes ahora despedían destellos púrpuras.

Y entonces se noto como caía al agua, tenia mucho frio y había una oscuridad pasmosa, mientras le faltaba el aire, y tragaba agua, estaba envuelto en una red y un fuerte brazo le sacaba del agua y entonces una voz, le saco de ese mal sueño..."

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