Solo habían sido un par de
copas y ya había bebido demasiado, hacía mucho que no festejaban nada, así que
esta noche era especial.
Ront había abierto unas
cuantas botellas de buen vino que había conseguido en alguna parte y Tobías
había comprado pato y patatas asadas. Todos comían, bebían y se divertían. No
era para menos. Todos salvo Su Li Ha, quien parecía estar preocupada y se había
negado a beber nada que no fuera agua.
Después de la carta que le
había escrito, Amara había descubierto en ella a una buena amiga, una persona
que sinceramente se preocupaba por ella, que tenía sus miedos e inseguridades.
Se acercó a ella y se sentó a su lado:
-Pareces muy seria Su Li Ha ¿Estás
bien?
- Ah, sí, no es nada, no te
preocupes. –contestó girando la cabeza, después hizo un gesto de negación - Sólo pensaba en el viaje y esas
cosas. Ese lugar al que vamos... parece bastante peligroso por lo que pudimos
averiguar... ¿Crees que estaremos bien? –preguntó llevándose el vaso a la boca.
-¡Claro que sí! –replicó poniendo
una mano en su hombro y sonriendo ampliamente -Hemos salido adelante hasta
ahora ¿no? Nos hemos enfrentado a cosas terribles y apoyándonos los unos en los
otros hemos podido superarlo. Sé que el camino que está por delante es
complicado, pero nosotros cada vez somos más fuertes y estamos más unidos.
- Ya, pero es que no sé. No
estamos acostumbrados a estar en medio de la nada, quien sabe qué podremos
encontrarnos allí... –no parecía muy
convencida de las palabras de la guerrera de la fe –Al menos yo no
acostumbro a visitar ese tipo de sitios... Parece un salto muy grande en
relación a lo que estamos acostumbrados a tratar.
-Es un salto grande. Yo nunca he estado en mitad de lo salvaje, mi
experiencia es en el campo de batalla... y en algún que otro baile de vez en
cuando, que podía ser más peligroso que el campo de batalla -rió como si
hubiera contado algún tipo de chiste, el achispamiento era evidente -Pero pase
lo que pase nos tendremos los unos a los otros, eso para mí es suficiente.
-Ojalá lo sea, sí. –asintió levemente un par de veces antes de
llevarse algo de comida a la boca, pensativa.
-Además, Shaldur es un
hombre inteligente y habilidoso, Tobías también sabe lo que se hace, Ront
parará todas las flechas que nos lleguen con el pecho si hace falta, Jade nos
prevendrá de cualquier peligro y Soron... –su cara refleja una mueca de asco,
como si se le hubiera agriado el vino –Si tan solo tuviera la boca cerrada
sería hasta pasable.
Su Li Ha rió con suavidad:
- No desconfío de las
habilidades de nuestros compañeros. Pero no puedo evitar tener un poco de miedo
a lo desconocido. Sobre todo cuando nos han dicho que no será fácil.
-Eso es normal, todos
tenemos miedo. Mira a tus compañeros Su Li Ha. –en ese momento se encontraban
riendo a carcajadas, haciendo algún tipo de broma –Todos ellos han sentido
miedo o sienten miedo. Eso es lo que les hace tan increíbles.
- Mmm, la mayoría del tiempo
no pareciera que lo tuvieran. –dijo mirando al lugar al que había señalado con
la cabeza Amara –Vosotros sois todos más valientes que yo, eso seguro. A veces
me cuesta seguirles el paso. Es como si no acabara de encajar ¿sabes? Como si
fuera a quedarme atrás.
-Ya lo sé... Pero te puedo
asegurar que lo tienen. –miró a la mujer –Lo vencen cada vez que entramos en
batalla, cada vez que se presenta una dificultad, cada vez que vuelve un
demonio de su pasado. Tú también lo vences, junto a nosotros. –en ese momento
su expresión se torna seria –Su Li Ha, te juzgué mal y lo siento. No tienes por
qué ser como nosotros, tú eres tú y así está bien. No te menosprecies, tienes
habilidades y conocimientos únicos. Creo que esto ya te lo dije en otra
ocasión. -de nuevo Amara comenzó a reír –Aunque en aquel entonces estaba
desnuda.
- Sí, pero solo porque estáis
vosotros. No podría haber llegado aquí yo sola, ni siquiera en sueños. Ni
siquiera Soron cree que mi magia sea de utilidad... No hay por qué disculparse.
–contestó refiriéndose a lo que le había dicho Amara, negando con la cabeza –Por
empezar yo no debí entrometerme, fue mi culpa.
En ese momento gira su
cabeza en dirección al brujo, más mortal su mirada que el filo de una espada:
-Es un maldito cerdo, cuanto
menos le escuches, mejor. Él nos mete en líos la mayoría de las veces. Hoy
mismo ha estado a punto de meternos en un buen aprieto con el alcalde ¿Ves que
se disculpe?
- Bueno, no, pero creo que
así es él. No le preocupan demasiado las cosas. O eso parece.
-Y eso no es entrometerse,
eso es preocuparse. Y gracias. Gracias por preocuparte, por tu carta y por tu
amistad. Para mí son importantes.
- Supongo que es redundante
decirlo pero para mi también es importante. –asintió a la par que le sonreía.
-Y por el collar, claro. Es
precioso. –lo miró sonriendo –Como te he dicho, estás bien tal y como eres,
pero quizá... quizá te ayudaría ser más abierta. Hasta hoy no sabía que tenía
en ti a una amiga de verdad.
- No sé tratar muy bien con
la gente. Pensé que sería tonto o cursi decirlo de frente, pero quería
demostrar de alguna manera que me preocupaba por tu bienestar. –dijo sonrojándose.
Amara rió dándole unas palmaditas en la espalda –Así que fue mas fácil poner
mis sentimientos en palabras escritas.
-¡No es cursi! Este mundo
necesita un poco más de afecto. Estamos demasiado acostumbrados a la violencia
y despreciamos lo que hace de la vida algo que merezca la pena.
- Supongo que tienes razón,
sí. –sonrió levemente de nuevo antes de dar otro sorbo de agua –Me alegra que
te haya gustado el colgante.
-Te lo digo a la cara Su Li
Ha y no me avergüenzo. –le dijo apoyando una mano en su brazo –Eres importante
para mí, eres mi amiga y estoy aquí para ti. Y ellos, -miró a todos, terminando
su recorrido en Jade –son importantes para mí, son lo más valioso que tengo en
la vida.
- Sé que quizás me esté
repitiendo pero siento mucho lo de tu familia. Sé que este grupo es muy
disfuncional a veces, y aunque no pretendo que reemplace a tu familia, espero
que al menos te sirvamos de apoyo.
-¡Ya estás menospreciándote
otra vez! He... bebido demasiado como para seguir insistiendo... por hoy. –se levantó,
sonriendo y con claros síntomas de haberse pasado con el alcohol –Te dejo con
tus cosas Su Li Ha. Descansa.
-Gracias, tu también. Que
tengas buena noche. –una última risita escapó de sus labios.
Cuando se alejó de ella,
volvió a mirarlos, a todos y a cada uno de ellos: Tobías parecía contento
disfrutando de la comida y del alcohol, además sospechaba que la proximidad de
nuevas batallas le hacían sentir vivo, lo cual no era de extrañar siendo siervo
de Gorum. Cerca de donde estaba él, yacía semiinconsciente Soron; no podía
evitarlo, le asqueaba. Sus comentarios machistas, la suciedad en su cuerpo y en
su alma, su impulsividad descontrolada y constante; sin embargo sentía la
punzada de La Diosa ¿Qué le llevaría a comportarse así? Parecía que nada le
importaba ¿Cómo era eso posible? ¿Se trataba de un loco o había algo más?
Su Li Ha, quien había
terminado de comer, se disponía a abrir uno de sus libros en el jergón situado
un poco más allá. Reservada, estudiosa y con un gran corazón. La había juzgado
mal, se había equivocado completamente, había sido la timidez y no la frialdad
lo que le había llevado a comportarse de forma distante. Aunque en ocasiones
era excesivamente pasiva y reflexiva, se esforzaba todo lo que podía en ayudar
y Amara se alegraba poder contarla entre sus amigos.
Por último miró a los tres
hombres más ruidosos de la sala. Cantaban, cogidos los unos de los otros por
los hombros: Shaldur, Ront y Jade. Reían sin parar. Ella también sonrió. Esos
tres eran su alegría y su mayor esperanza. Shaldur había probado de sobra su
valía y creía de corazón que estaba destinado a grandes cosas en este mundo,
Amara rezaba todas las noches para que ambos vivieran lo suficiente como para
llegar a verlo. Ront, ese fortachón enorme e inquebrantable, pero con un
corazón inocente; les quería y ellos le querían a él, era su hermano. A veces,
cuando le miraba se preguntaba cómo alguien podía haber abandonado a una
persona tan maravillosa. Y Jade…
Amara le miró durante unos
segundos, con un nudo en la garganta, agarrando la bolsita que llevaba al
cinto. Necesitaba aire, tenía que salir de allí.
El frío de la noche le
golpeó el rostro, sin embargo lo encontró vigorizante. Caminó hasta un árbol algo
apartado y se recostó en él. Miró al cielo, suspiró y sacó de la bolsita un par
de anillos de platino.
Le había dicho que su alma
le pertenecía, eso era mucho más de lo que jamás hubiera soñado y sin embargo
no era suficiente. Quería todo de él, no solo su alma. Cada vez que lo pensaba
se sentía fatal, como si estuviera cometiendo un pecado terrible, no podía
creer la avaricia que encerraba en su propio corazón. Una estrella fugaz surcó
el cielo y desapareció:
-Así somos cualquiera de
nosotros para Jade… así soy yo. –musitó para sí misma. Abrió el puño, incluso
aquellos dos pequeños aros de color plateado le recordaban a su pelo –Pero qué
imbécil soy… Mi estupidez no encuentra límite. –los guardó de nuevo en la
bolsa, reusándose a mirarlos siquiera.
¿Cómo había llegado hasta
ese punto? Recordaba la primera vez que se había arrodillado junto a él en
aquel templo maldito. Jade había sucumbido al miedo y ella le había dado el
medallón de Sarenrae para que le diese fuerzas. Después de eso su admiración no
había hecho más que crecer, en la oscuridad de su voz y de sus formas había
visto la luz más allá de todo aquello, una luz más brillante que la de la
propia Amara. Cuando dijo que se iba… sintió que se le rompía el corazón, intentó
sentirse enfadada en vez de desesperada, pero no había vuelta atrás: sus
pensamientos, su corazón, toda ella salvo, paradójicamente su alma que
pertenecía a Sarenrae, había sido consumido por Jade. Miró el anillo que le
había dado hacía tanto tiempo:
-No te hagas ilusiones. –Eso
le había dicho él en el templo de Punta Arena al dárselo. Amara rió todavía
afectada por el alcohol. Una risa amarga.
Giró la cabeza y miró de
soslayo la casa. Lo único que podía pedir es que él encontrase la felicidad
entre tanta desgracia. Si es que tenía derecho a pedir algo.
Unos metros más a la derecha
estaba el lugar donde esa misma mañana había leído la nota. Sus entrañas
ardieron de repente: ese gusano traidor que se atrevía a compartir su sangre…
no dejaba de pensar en sus mentiras ¿Qué significaba? ¿Por qué la había
invitado? ¿Qué quería de ella? Su madre… su madre no podía estar viva, de
haberlo estado hubiera usado otras palabras, ¿O no? Debía continuar, no podía
aferrarse a una mentira. Por fortuna el resto de los recuerdos llegaron como
una ola de agua fresca, balsámica. Todos sus amigos habían salido a apoyarla,
no la dejaron en su dolor. Si les hubiera pedido que se montaran en el próximo
barco a Cheliax y que trataran de conquistarla a golpe de acero y magia lo hubieran
hecho sin pensarlo. De nuevo miró el anillo que le había dado Jade, algo le
quemaba en el pecho, pero no podía sentirse sola de ninguna de las maneras, ni
tampoco desafortunada. Solo le quedaba sentirse agradecida por cada uno de
ellos.
Se acercó al carro, cogió su
saco de dormir y una manta gruesa que había comprado aquella misma tarde para
el invierno y volvió al árbol. Sentía que aquella noche se sentiría mejor y más
libre si la pasaba bajo las estrellas.
Jade In Love ❤
ResponderEliminarMás bien Amara in love XDD
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