martes, 4 de febrero de 2020

"Memorias de un Elfo Amnésico VI"- Fugaces

"La vio como se acercaba al carro, cogía su saco de dormir, una manta gruesa y la vio regresar junto al árbol. Podía sentir que anhelaba la libertad en la noche arropada simplemente por las estrellas.
El olor a flores del jardín embriagaba sus sentidos, una noche no demasiado fresca a la par que despejada, una figura furtiva acechaba cerca de un árbol, a sus pies, recostada sobre un saco de dormir y una manta, una mujer contemplando el cielo.
- Estás aquí. ¿Puedo?.- El elfo señalaba un asiento imaginario a su lado.
La mujer se incorporó violentamente, sorprendida, al verlo parecía como si se hubiera atragantado, pero hacia su mejor esfuerzo por recobrar la compostura.
-Vaya... - carraspeó.- Si es el fugitivo.- Sonrío con cierta sorna, no había una pizca de reproche en sus palabras.
De un movimiento rápido el elfo sacó un par de copas desde detrás de su espalda y una botella de vino birlada a Ront seguramente.
- Creo que nos merecemos está última copa tú y yo.- Le tendió una copa a ella y dejó la otra sobre la hierba.
- ¿Fugitivo? Ah...-Parecía recordar su última escapada.
-¿Cuánto has bebido ya?.- La mujer rió, pero acabó por aceptar la copa -Yo llevo dos y creo que son demasiadas...
- Es la segunda.- No parecía que estuviera mintiendo.
-Parecías estar mucho peor que yo antes.- Le aproximó la copa que había cogido, esperando que se la llenase.
- No quería pasar mis últimas noches aquí borracho, sin saber como llegué al catre.- Llenó ambas copas con el vino. De su faltriquera sacó una pequeña caja de mimbre repleta de fresas y las dejó sobre la manta a un lado.
-Vaya... qué despliegue.- Se sonrojó Amara mientras bebía un par de sorbos de la copa.
- No creo que las echen a faltar en la cocina.-Sonrió el elfo con picardía.
-¿Me voy a enfadar si te pregunto de dón...- Dejó la pregunta sin terminar.- Ya veo que sí.- Se rió, afectada por el alcohol, hacía mucho que no bebía algo tan fuerte.
- De la cocina, el servicio no estaba.- Se encogió de hombros acabando por contestar la pregunta sin terminar.- Si te vas a sentir mejor mientras te las comes, dejaré monedas en la encimera y las pagaré.- La miró de reojo con algo de sorna y se puso a reír.
Amara cogió una de las fresas mientras hablaba.
- Cuando era una cría... tendría catorce o quince años... cogía comida de la cocina continuamente.- Lo miro, mientras reía.- Y lo que no era comida también.
- Esa faceta tuya, si que no me la esperaba..- Espetó el elfo con una sonrisa socarrona.
De un movimiento grácil Jade cogió una de las fresas y se la metió en la boca dando un saltito de entre sus dedos.
- He camb... cambiado mucho, la vida te hace cambiar.- Su gesto se ensombreció repentinamente, pero luego volvió a reír.- Me metía en muchos líos, bueno, tal vez en muchos no, siempre he sido una niña responsable, pero también rebelde a mi manera.
- Entiendo.- Miró el cielo y sonrió apesadumbrado.- Recuerdos...
- A mi padre le traía de cabeza, o le hubiera traído si se hubiera enterado de la mitad.- Se paró en seco.- Lo siento Jade... ha sido insensible.- Amara miró al suelo sintiéndose culpable por sus palabras.
- Oh no, no.- Dijo Jade quitándole hierro al asunto.- Solo que me ha hecho recordar algo...- Le sonrió clavando sus verdes ojos en los suyos.- Está noche soñé...y recordé.
Le miró, sorprendida, se giró para encararlo.
- ¿Qué soñaste?.- Se apresuró a preguntar ella.
- Al menos se que me llamaba Thínuvël.- Pareció masticar la palabra, el élfico sonaba en su boca musical pero como cogido, no estaba acostumbrado a utilizarlo, sonaba muy oxidado. - ¿No es extraño? Me suena pero a la vez está tan lejos...
- Es... es bonito... aunque me gusta más Jade...- Apartó la vista, carraspeo nerviosa de nuevo.
- Aunque claro, no depende de mí. Si prefieres Thínuvël te llamaré así.- El élfico en su boca sonaba como si estuviera comiendo con la boca llena.
El elfo miro al cielo y al ver una de esas estrellas fugaces que en esa magnífica noche, parecía regalarles la vista le dijo:
- Mientras Jade te siga ilusionando, llámame Jade.- La contempló cómplice.
Parecía ser que Jade había escuchado más de lo que pensaba Amara.
Amara que había visto esa misma estrella.
- Ya ilusiones...- De repente la mujer cayó en la cuenta de que era mucha casualidad que el elfo usará esa referencia.- Espera tú... tú no...- Sus mejillas eran dos ascuas, para sus ojos de elfo era fácil verlo a pesar de la oscuridad de la noche.
Jade sonrió mirando al cielo, con un ojo medio cerrado esperándose lo peor. La cara de Amara reflejaba el más profundo pánico.
- Amara...tranquila.- Le dijo el hombre.
-Si la Diosa fuera generosa dejaría que un rayo me fulminase ahora mismo.- Musitó para sí, casi como una plegaria.
- Y tendrías que compartir ese rayo con éste elfo idiota.- Acabó por añadir este.
Amara apuró su copa de un solo trago.
- No sé qué has escuchado exactamente pero... pero es algo estúpido, no tienes que preocuparte.- Le contesto ella.
- Despacio...- Al verla beber tan apurada.- Si tiene que ver contigo, me preocupa.- Cogió una de sus manos con ternura.
-No es.. bueno, sí pero... no.- Balbuceaba, estaba más nerviosa de lo que la había visto nunca él en todos sus recorridos juntos, se había enfrentado a cosas terribles sin dudar, pero cuando estaba a solas con él parecía indefensa.
- Puedes contármelo.- Él parecía ser más caballeroso, más atento, incluso mejor, cuando estaba junto a ella.
- Lléname la copa antes.- Prácticamente se lo suplicaba.
- Está bien.- Llenó ambas copas con rapidez.
- Pero con cuidado por favor, ¿No querrás que te lleve a tu catre en brazos verdad?.- Le dijo el elfo con suavidad.
- Jade, soy una persona horrible...después de lo que me dijiste ayer yo... yo debería tener suficiente. - Bebió, aunque no la apuró del todo, se quedo mirando el contenido.- Es mucho más de lo que podría esperar.- Cuando le escuchó decir lo de llevarla en brazos, se estremeció, pero no con miedo. En esos momentos hasta la punta de sus orejas estaban rojas.
- ¿Horrible tú?.- Se rio el elfo. - ¡Ja! No me hagas reír anda. Eres...- Pareció dudar un segundo por el miedo.- Eres lo mejor de mi mundo.- Acabó por decir. Sus orejas picudas y su blanquecina tez, se habían ruborizado.
- Sin embargo... - Negaba con la cabeza, se llevo la mano libre a la frente.- Es una estupidez, perdóname. Cuando mis huesos no sean más que polvo tú seguirás siendo tan atractivo como eres ahora. Cuando pase todavía más tiempo y mi alma esté en los campos de lo eterno, tú seguirás haciendo tu vida. No... no tiene sentido...
- ¿Eso crees de verdad?.- Le miró a los ojos con un brillo especial en ellos.
- Solo quiero que seas feliz. Cueste lo que me cueste.- Alejó la mirada de su copa, le miró de soslayo.
- Mi alma es tuya, en está vida y en las siguientes.- Pareció mirar al cielo, cerrando los ojillos suspirando.
- Jade, no lo estás pensando... yo me haré vieja, eso en el mejor de los casos... y - Tuvo dudas, la mano que sujetaba la copa acabo por temblar.- Necesito que seas tú quien pare esto. Yo... yo no puedo.- Cuando creía que no le miraba, ella le mira a él, mordiéndose el labio inferior.
- Déjame ser egoísta. Déjame quererte aunque sepa que algún día te marcharas, aunque todos os marchéis, y yo siga aquí. Déjame ser egoísta, y permítete amarte hasta el fin de mis días. Déjame sentirme vivo por una vez...- Dijo él en un arrebato de pasión desenfrenada.
Amara se acercó a él, dubitativa y lentamente deposito un suave y tierno beso en su mejilla.
- Nunca me iré Jade. Incluso cuando mi cuerpo haya desaparecido, te estaré esperando en alguna parte, acudiré a tu llamada cuando te sientas solo.
El elfo tembló, se estremeció, no hacia frío pero un escalofrío le recorrió toda la espalda.
Susurraba, mientras con la mano le apartaba el pelo trenzado, Amara se apartó de él lentamente.
- Yo... compré algo. Estaba a punto de olvidarlo pero...- Busco en una bolsita que llevaba al cinto.
- Solo necesito que estés ahora aquí.- No dejo que se alejara demasiado.
Amara de la bolsita saco dos anillos, los miro y le tendió uno.
- La fuerza de Sarenrae crece en mí cada día. Creo que si le pido que te proteja lo hará, intercederá a través de este anillo.
El elfo le observaba con curiosidad
- No... no te hagas ilusiones.- Ella le imitaba como aquella vez hizo él en el templo, con una sonrisa a punto de aflorar en sus labios.
- ¿Es esto algún tipo de ceremonia de unión humana?.- Enarco una ceja inquisidor.- Eh...las ilusiones nos han llevado hasta aquí...- Sonrió con fuerza.
-Tienes razón.- Le sonrió, después miro hacia otro lado.- Antes me preguntaba si tan terrible era no solo querer tu alma.- Terminándose la copa.
-Y contestando a lo de antes, no, no es ese tipo de ceremonia.- Ella se rio con ganas.
Jade chasqueo la lengua.
- Va ser más difícil de lo que me pensaba.- Él termino por reír también.
- ¿El qué? ¿Ocurre algo?.- Le miró interrogante.
- Engañarte para que me líes en una de esas ceremonias.- El elfo se reía con fuerza.
Amara se atraganto.
- Bueno eso... eso... lleva mucho tiempo y...- Ella se puso a temblar, le había pillado con la guardia baja.
- No te agobies.- Le acarició la mejilla y le dio un toquecito en la nariz con uno de sus finos dedos.
- Eres.... ¡Me estabas tomando el pelo!.- Le tiro una de las fresas.
- Bromeaba, siempre y cuando no estés dispuesta.- Intento coger la fresa al vuelo sin mucho éxito.
Le agarro la mano con la que le había dado un toquecito en la nariz y forcejeo con él, estaban jugando.
- ¡No te atrevas a tratarme como una cría!.- Gritó ella entre risas.
- Jamás se me ocurriría, aunque pensándolo bien...¿Cuantos años decías qué tenías?.- Río forcejeando con ella.
- Muchos menos que tú.- Se incorporó para hacer fuerza sobre él.
- Golpe bajo, touché.- Aprovechó su fuerza para que cayera sobre él y quedaran horizontalmente sobre la hierba. Si fuera una ladera pronunciada es posible que hubieran caído rodando los dos por ella.
Amara dio un pequeño grito, sorprendida.
- Vale, vale.- Dejó de hacer fuerza.- Ya me tienes.
- Bueno... ya has aprendido a no reírte de mí.- Al darse cuenta de que había caído sobre Jade, Amara se estremeció, no sabia dónde mirar, pero intento recomponerse de alguna forma.
- Ya he aprendido si...- Estaba boca arriba con los brazos extendidos sobre la hierba, mirando la cara de Amara.
Ella se quedo unos instantes mirándole, primero a los ojos, después los labios y por último los bajó hasta el cuello del elfo. Su respiración se aceleró. Se veía claramente cómo tragaba saliva e intentaba levantarse. El elfo se estremeció, su respiración se agitó, trago saliva, sin atreverse a dar el paso. Decidió abrazarla y que apoyara su cabeza en su pecho. Era una noche maravillosa y quizás fuera la única y última noche antes del viaje a lo desconocido que estaban a punto de realizar.
Al abrazarla, Amara cedió a la presión de su mano se acercó a él, lentamente con una mano se apoyó en la hierba, con la otra le acarició el rostro. El elfo no quería que que acabara, hubiera estado así toda la eternidad. Pasó la punta de sus dedos por los labios de Jade, con la mano temblorosa, ella aproximo un poco más su cara a la del elfo, dubitativa. Apenas unos centímetros separaban sus labios de los de Amara, pero parecían una brecha kilométrica en su mente.
- Voy a tener que hacerlo yo ¿Verdad?.- Amara sonrío, feliz.
No quería estropear el momento, la paciencia es algo que todavía conservaba de su estirpe, aunque no eran pocas sus ganas.
- Creo que si...- Asintió mientras se acercaba y apenas unos milímetros les separaban, notaban el calor al respirar.
- Si no quieres que lo haga también puedes decírmelo.- Amara río, esa faceta suya un tanto pícara que mostraba en muy pocas ocasiones y sólo con gente en la que confiaba completamente, fruto de su vida anterior a la guerra.
- Una vez puestos...- Río cómplice.
El elfo sabia de la vida fugaz de la mujer, pero en ese momento lo único que quería es que ella fuera feliz mientras vivieran.
Los labios de Amara descendieron finalmente sobre los de Jade, fue un beso tierno, corto, liviano, ella no quería presionarlo, por el rostro culpable que puso después se podía adivinar que le preocupaba que no lo quisiera del todo en ese momento.
- Lo siento.- Se mordió el labio.- Llevaba mucho tiempo... deseando esto.
Se dejo llevar, acompaño el beso con otro, algo más intenso, algo más largo.
- Ahora estamos en paz.- La estrechó con fuerza contra él, pero sin agresividad ninguna.
- Gracias.- Dijo en un suspiro.
Ella no contestó tras el segundo beso, algo ardió en sus ojos. Se abalanzó sobre Jade, besándolo con más fuerza, más apasionadamente, sus manos recorrían su cuello, su abdomen. En ese momento, el vozarrón de Ront llamo a Jade desde el otro lado del jardín.
- También lo deseaba con muchas ganas...- La voz del hombretón le interrumpió.
- Mierda...-Maldijo entre dientes.
Amara se separó lentamente de él. Parecía haber recuperado el control al escuchar a Ront. El pecho subía y bajaba con violencia. Miraba, avergonzada por haberse dejado llevar hasta ese punto, hacia otro lado.
- Creo que... deberías ir.- dijo ella.
- Sí... creo que debería ir...- La miro con dulzura, con ojos de enamorado, como si fuera quizás la última vez.
Se incorporó de un salto y se sacudió las briznas de hierba y tierra de las ropas. Se agachó y le dio un último beso antes de marcharse.
- Hasta más ver, Amara.- Las despedidas eran menos despedidas cuando se hacían desde el alma, y el alma del elfo tenia ya dueña desde hacia un tiempo".

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