Ahkrim nació en el seno de una humilde familia granjera. Era el pequeño de seis hijos. Los primeros años de su vida, desde que tenía uso de razón, no fueron como le hubiera gustado tener, ya que su madre se quedó en cinta después de que le violara su propio marido. Debido a esto, recibía poco o nada de aprecio por parte de su madre, y por lo tanto pasaba más tiempo en el bosque que había al lado de la granja que en la propia granja. Allí empezó aprender a jugar con animales o amigos imaginarios, –ya que sus hermanos eran mucho más mayores que él –a cazar y a sobrevivir como podía.
Así pasó los primeros seis años de vida, hasta que un día, mientras intentaba cazar se encontró con Aldara, la hija menor del noble de la comarca. Aldara era unos años mayor que Ahkrim, pero congeniaron bien.
Fue pasando el tiempo, sus encuentros, que al principio eran esporádicos y a escondidas, pasaron a ser diarios y el sentimiento de amistad que tenían pasó a ser algo más íntimo, se enamoraron, aunque la diferencia de estatus y de edad les impidiese tener una relación.
A los dos años de conocerse, en la octava primavera de Ahkrim, sucedió lo que nunca pensaron que pasaría: el padre de Aldara dio la mano de ésta en matrimonio al hijo del noble de otra comarca, para así agrandar las tierras y el poder de ambas familias. Aldara desde entonces se rebeló y viendo la actuación de su hija, mandó a un comandante a investigar la razón de la actitud de su hija.
Una noche cuando los dos disfrutaban el uno del otro, al lado de una hoguera en medio del bosque, fueron sorprendidos por el noble y como represalia a este hecho mandó destruir casi toda la cosecha de la familia de Ahkrim, mientras que Aldara fue encerrada en la torre del castillo hasta el día de su casamiento.
Los meses fueron pasando y Ahkrim seguía yendo al punto de encuentro con la esperanza de volverla a ver. Mientras, Aldara impotente ante esta situación, viendo que se acercaba la fecha de su boda y que no podía pasar el resto de su vida con su amado, decidió escribir una nota de despedida para Ahkrim y una vez terminada saltó al vacío. Este hecho hizo que el noble mandara un emisario a la granja, pidiendo la muerte de Ahkrim a manos de sus padres bajo la amenaza de quitarles todo lo que tuvieran, dejándoles sin tierras ni casa.
A la mañana siguiente la madre le llevó al bosque para hacer lo que le había mandado el noble, pero cuando tenía el hacha en alto se dio cuenta de que no podía matarlo, aunque no tuviera ningún sentimiento hacia él. Así le abandono a su suerte, atado de pies y manos en medio del bosque.
Después de muchos meses mendigando por los pueblos y durmiendo bajo los árboles, llegó a una granja cerca de una Iglesia. En esta granja vivía un matrimonio muy beato que no podía concebir hijos y casi no podían comer. Pero movidos por su fe eran felices porque pensaban que el Señor les recompensaría con una vida eterna en el más allá. Esta familia acogió a Ahkrim como si fuera su propio hijo y él siguió la costumbre de ir a la Iglesia todos los domingos como buen feligrés.
Al año de la convivencia con su nueva familia, sus nuevos padres enfermaron y murieron. Este evento propició que volviera a quedarse solo, pero esta vez se quedó con el libro sagrado de la pareja como recuerdo y un amuleto de la suerte que solía llevar su nuevo padre siempre colgado. Y para llevarlos siempre vivos en su recuerdo, seguía la tradición de este matrimonio yendo a misa todos los domingos.
El tiempo seguía pasando y Ahkrim continuaba luchando contra viento y tempestad, superando todos los baches que le ponía la vida. En este tiempo se enteró de que la guerra había llegado a la tierra de sus padres bilógicos y la granja donde había vivido los primeros años de su vida, había quedado arrasada por completo. Nunca supo si fueron asesinados o sobrevivieron. En este tiempo también fue conociendo a todo tipo de personas. Una de ellas, era la mujer de un bandido de mala reputación y muy temido por los ciudadanos, cuyo nombre era Mencía. Dicha mujer le dio cobijo, alimento y cariño, para que fuera su siervo, pero la juventud de Ahkrim, que en aquella época contaba con 17 primaveras, hizo que entendiera mal sus intereses y se enamoró por segunda vez. Además, se pensó que ese amor que sentía hacia Mencía era reciproco. Con la inocencia que le caracterizaba su corta vida se presentó ante ellos para reclamarla y poner las cartas sobre la mesa. Ese acto le costó primero el rechazo en público por parte de ella y segundo, que el marido de Mencía pidiera la cabeza de Ahkrim a sus secuaces esa misma noche, provocando la huida inmediata de las tierras del norte por parte de Ahkrim.
Durante esta huida constante, Ahkrim decidió no volverse a enamorar, teniendo solo amantes. Recién cumplidos los 21, en una noche de lujuria en medio de un bosque con una de las amantes que tenía en esa época, fue atacado por un monstruo, dejándole medio moribundo y matando a su amante. Después de ver la muerte muy cerca, pero que muy cerca, decidió que tenía que hacerse más fuerte para poder sobrevivir a todos los peligros que le acecharan en un futuro próximo, a medio o largo plazo.
La búsqueda de esa fuerza la encontró en la magia. A los 37 años se encontró por casualidad con un mago en una taberna de mala muerte. Después de mucha insistencia, muchas copas de vino y de platos de venado, le aceptó como su pupilo.
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