Cuando se
acerca la tabernera, agacha la cabeza para ocultar su rostro dentro de la
capucha y cuando se va sigue hablándole al joven de cabello anaranjado
Pues de
aquella época, a parte de mi hermana, echo de menos a Tralias, era un humano,
joder, ese sí que cantaba bien, con voz rasgada como si hubieras desayunado
aguardiente, hasta cuando aun bebías de la teta de tu madre, pero el tipo sabia
rimar, y entonaba perfectamente, el me regalo la armónica, decía que no había instrumento
más triste y que me servía, no soy un mierdas tocándola, así que de vez en
cuando entono algo.
Saca una armónica
de un bolsillo de la capa y toca fatal, el aire se sale por los lados y es
incapaz de acertar una nota, sonríe y la guarda de nuevo
Ni se te
ocurra decir que toco mal. Joder, me gustaría ver a ese rajado bardo de nuevo.
Me pasaba horas hablando con él y a veces tomaba notas de las mierdas que yo le
decía, para mí que algún día cantara mi nombre BALANDIR, EL GRAN DANZARÍN…
El humano
parece que fuera a decir algo, pero calla
Ni se te ocurra
usar ese nombre, me llamo PUK, PUK, PUK, te enteras.
Así que deje
todas esas mierdas y me largue, quería hacer mi vida, olvidar a los putos de
mis hermanos y hermanas y largarme bien lejos.
Tras años
perdido por todo el país y mal viviendo, casi de limosnas, de la basura y de
peleas callejeras, un tipo me dijo que tenía trabajo para mí.
Tan solo tenía
que seducir a un humano, que se creyera que iba a tener relaciones conmigo,
llevarlo a un sitio oscuro y una vez allí, lo apresaría, lo ataría y se lo
llevaría.
Al principio
me la sudaba lo que le pasará a ese humano follaculos, pero si me interesaba el
negocio, eso de capturar humanos me parecía curioso.
El plan
salió bien, y así conocí a Hordak, este tipo se dedicaba a cazar lo que fuera
por una recompensa, me gustó la idea y me ofrecí a ser su socio para aprender
este negocio, y la verdad es que para la mierda de vida que me ha tocado vivir,
esto de ser caza recompensas, pues tiene sus cosas buenas, no vale todo, y hay
algunas reglas, los trabajos pueden ser vivos o muertos, no me importa matar si
la paga es buena, pero si hay que llevarlo vivo, a veces te ponen reglas como
que no se pueden golpear a las presas, pero hay cosas que no hago, no capturo a
niños, eso lo tengo claro, hiciera lo que hicieran.
Siempre
cobro una buena pasta, y jamás hago un trabajo gratis, una vez me quisieron
alquilar, para que encontrará a una cría perdida en un bosque, y una mierda
trabajo gratis, que se jodan.
En la barra
se oye caer un vaso y la tabernera se queda mirando fijamente al enano, este
toma aire y baja nuevamente la mirada al suelo haciendo que su rostro se funda
en la oscuridad de la capucha
Pues lo que
te decía, Hordak me enseño este trabajo, a cómo moverme sin que me vean, a
tratar con la peor escoria y a cerrar tratos siempre sustanciosos para mí., y
me metió en ese gremio de cazadores de recompensas, Los Mantis, que menudo
nombre de mierda digo yo, pero que pagan, vale pues me quedo el nombre.
El bueno de
Hordak, una pena que nos pillarán cuando la recompensa aquella de matar a un
caballero, ese tipo, joder, peleaba casi igual de bien que un rajado brujo.
Una mierda
de trabajo, no lo matamos, nos pillaron y nos encarcelaron. Yo aguante bien,
vista una cárcel, vista todas pero Hordak ya era viejo y el maldito caballero
ese… como se llamaba…Panfalcon o algo así, pues le había rajado el estómago
bien, y aunque lo curaron, se fue pudriendo en esa jaula y no lo aguanto.
Pero óyeme bien,
el Palafalcon ese, no era un santo que había matado a los padres de unos críos en
una pelea de taberna y se salió de rositas, ese sí que no toco cárcel
Yo no cumplí
mi condena, me dejaron libre.
Ríe muy fuerte y da un enorme trago a la cerveza
pues resulta que entraron unos tipos que habían vendido a unas niñas en los
suburbios a vete saber a quién y con qué intenciones, así que me ofreció la
libertad, si me los cargaba, tres meses duré en esa cárcel
Ríe de nuevo de una
manera exagerada, casi artificial
Anda pelo
zanahoria, ve a por cerveza y que le metan dentro un vaso de aguardiente que
esta cerveza sabe a meado de burra.
El humano
tembloroso se levanta y marcha hacia la barra, el enano mira hacia todos lados,
la taberna se ha ido llenando poco a poco lo que hace que eleve la voz para que
le oigan bastante, cerca de él hay una ventana, fuera llueve y relampaguea.
En uno de
esos estallidos de luz, se ve una pequeña figura que mira desde fuera, pero nuestro
enano no se ha percatado de ello, en ese momento vuelve el humano pelirrojo derramando
un poco de cerveza por el temblor de sus manos.

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