martes, 24 de marzo de 2020

D&D: Blay y su Compañía

Blay nació de unos padres mayores, su madre tenía 65 años, era imposible que una mujer de esa edad diera a Luz.
Pero Blay nació y desde entonces todo le ha ido bien, parecía que Beshaba iba detrás de él, pero siempre tenía cerca algo que le hacía mejorar su situación. Su madre falleció tras el parto, y su padre lo cuidó tan bien como pudo, y a los 8 años, su padre murió ahogado en alcohol, pero nada mejor para un crio que no podía estar encerrado en casa, así que aunque lloró, salió corriendo cuando dijeron que iba a ir a un hospicio de Ilmater, y se escabullo entre las calles de Puerta de Baldur.


Quizás para cualquier crio esta situación era horrible, pero para Blay era el mas feliz de los crios de su edad, nadie le diría que hacer, siempre corriendo, saltando de balcón en balcón, metiéndose en líos buscando que ese lío fuera una aventura.
Su máxima ambición era poder encontrar un tesoro, y buscaba cualquier escusa para ello.
Muchas veces se inventaba historias, que tenía hambre y tenia que conseguir pan, pues en lugar de ir directo a por ello y fundirse con la muchedumbre del mercado, se dejaba colgar por una soga, para llegar hasta su preciado y horneado tesoro.

Muchos le llamaban loco, menos su amigo Flamir, que juntos corrían por la ciudad, Flamir era mayor que Blay, y este le enseño los trucos para sobrevivir, crecieron juntos.
Hasta que un día saltando de tejado en tejado Blay cayó encima de un grupo de hombres y mujeres que hablaban entre sí, al caer se partió una costilla que le perforó el pulmón, mala suerte pensarán algunos, pero oye, caer en un grupo de 6 clerigos, que te curen y que tras hablar contigo y con tu amigo decidan llevaros a la iglesia de Tymora para adoptaros, eso...eso NO TIENE PRECIO.ç

Allí Blay aprendió la fe de su diosa, la diosa que hizo que él naciera en un parto sin probabilidades, en una ciudad donde los críos huérfanos, o acaban en la cárcel, o en un hospicio de Ilmater, o en alguna cofradía de ladrones.
Pero ellos dos, no, ellos dos estaban destinado a algo más.

Flamir, decidió quedarse dentro de la orden y cuidar un pequeño templo, en un aldea que la sacerdotisa mayor era una mediana.
Pero Blay, ¡AY! Blay, el quería llevar la palabra de Tymora a lo mas alto, y vivir aquello que rezaba
el dogma.

 


"Un corazón valiente y una disposición a correr riesgos superan nueve de cada diez veces a un plan elaborado a conciencia. Ponte en manos del destino y confía en tu propia suerte. Sé tu propio amo, presentando tu buena o mala fortuna como confianza en la Dama. Persigue tus propios objetivos particulares y la Dama te ayudara a conseguirlos. Sin dirección ni objetivos pronto conocerá el abrazo de Besaba, pues aquellos que no siguen un rumbo se encuentran a merced del infortunio, que carece de toda misericordia. "



 Y eso hizo Blay cuando sintió que su diosa le hablaba, por que estaba seguro que la escucho mientras rezaba una mañana.




"Muchacho se profeta en Faerum, busca un grupo que te siga y muestra con obras mi palabra, muchos la transmiten de forma oral, pero necesito que alguien lo haga con actos"






Así que en cuanto encontró a los 4 aventureros mas dispares con ganas de correr aventuras, por el solo hecho de disfrutarla, comenzaron a ello, con el corazón bombeando emoción al ver un nuevo riesgo.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuaderno de bitácora: Deuda de sangre

“El humo y el fuego ya habían dejado de ser los problemas más graves a los que se enfrentaba nuestro grupo. Brandán había estado apagando un...