domingo, 22 de marzo de 2020

Buenas chicas


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              - Sed buenas, obedecer a esta buena gente y no os metáis en líos, sobretodo tu Esther. No sé cuánto tiempo será, quizás no nos volvamos a ver.

Las lágrimas caían por sus mejillas mientras acariciaba a las mulas, una le devolvió las caricias lamiéndole la mano.

La pareja que se iba a hacer cargo de las mulas observaba insensible al clérigo, no comprendían como un adulto podría encariñarse tanto con unos animales.

-        -   Por favor, que beban siempre agua fresca y cepilladlas una vez al día, detrás de las orejas especialmente. Se ponen inquietas si están solas mucho tiempo y tienen el estomago sensible, se ponen mustias si el agua esta sucia.

El tiempo apremiaba, sus compañeros le esperaban para partir.
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     - Esto pagaran los gastos, cuidadlas bien. – Deslizando 10 monedas de oro a la pareja – volveré lo antes posible.

No podía mirar atrás, nunca había sido una persona que se apegara mucho a las cosas, siempre con una vida nómada. Pero esas mulas y ese carro se habían convertido también en su familia y hogar.

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