lunes, 16 de noviembre de 2020

Pensamientos de Shaldur

 

La charla con Tobías y con Ront acabo hace  rato, posiblemente estén ya todos dormidos. 

Shaldur está sentado en la proa de la embarcación, sus pies cuelgan por la borda, se ha descalzado

 y el agua del río que choca contra la línea de crujía salpica los pies del explorador.

 

Es noche cerrada, no hay luna, y la oscuridad rodea el paisaje, se ve la lumbre del hornillo de la pipa

de Shaldur, que ilumina su rostro cada vez que inhala el humo por su boca y dibuja unos anillos en

el aire cada vez que exhala, observando como el humo va desapareciendo.

Al igual que una serie de pensamientos que aparecen y desaparecen en su mente.

 

-No entiendo como Ront me ha dicho esas palabras. Yo no soy el culpable de la muerte de Jade y menos aún de la de Amara-

 

-No entiendo como Tobias me acusa de que soy desordenado en el combate. He sangrado por cada uno de ellos, casi dando mi vida contra Xanesha, protegiendo a Soron en el torreón, he cargado con Shu lia en el fuerte Rannick salvándola de ser vista y salvando también así al grupo-.

 

-O el episodio del pañuelo con Amara en la mansión de Dalera…-

 

-Sus dudas duelen. Me duelen cuando he dejado todo tras de mí por estar con ellos, los lleve a través de una muerte helada y llegamos vivos a nuestro destino-.

 

-Yo también he perdido mucho, quizás más de lo que piensan.-

 

- Molesta que aún me vean como un novato, si Ront piensa así. ¿Qué pensará Soron o Ulrich?- 


Su callosa mano acaricia la hombrera de la paladín de Sanrae y mira las estrellas, una lágrima limpia 

el polvo del camino de su rostro, dejando un sendero claro en la piel de Shaldur, esa gota cae por

la mejilla y cae en el pecho del explorador, en cuanto hace contacto, un pinchazo en el corazón, 

que hace que más lagrimas empañen los ojos del humano.


En su mente se dibuja el rostro de Amara.


La perdida de Jade ha sido muy dura para él, es cierto que el elfo y Shaldur tuvieron sus más

y sus menos, y ambos aprendieron uno del otro.

Pero Amara se llevó algo del explorador que quizás el humano no recupere nunca, y de nuevo 

otro pinchazo en su corazón.


La conversación ha dejado descolocado a Shaldur, últimamente su única obsesión es dar caza 

a los responsables de las muertes de sus compañeros, y se ha olvidado de crear vínculos 

con sus amigos, es como si su corazón llevara tiempo sin latir.

 

-Haré caso a Tobías, intentaré ayudar más…-

 

El explorador recuerda las palabras que le dijo a su querida Zorta el día que Amara se sacrificó.



Y la perra-lobo se acerca por fin a Shaldur, engancha con sus dientes el cinto de Shaldur y estira, 

obligándolo a que caiga al suelo del navío, se acurruca en el regazo de su amigo, y los dos caen

 dormidos.


Shaldur parece descansar, por fin.

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