domingo, 15 de noviembre de 2020

Siempre se puede mejorar

 Desde la muerte de su “hermano” Jade, Ront estuvo más cabizbajo de lo normal y distanciado del grupo, sólo hablaba cuando se le preguntaba directamente. Esta actitud la mantuvo durante días e incluso semanas.

 

Desde que empezó la travesía por el río desde Trasbordador Tortuga a Wartle, se podía ver al semiorco siempre en la parte trasera de la barcaza alejados del grupo.

 

Se encontraba el gigantón verde tapado con su manta una mañana gélida, cuando los primeros rayos de sol golpeaban la barcaza, apoyado sobre su gran hacha y mirando hacia el horizonte con una expresión diferente de la que había mantenido estos últimos días.

 

Poco a poco el resto de la compañía empiezó a desperezarse. El primero como siempre fue Tobías, para preparar el desayuno y dar de comer a Esther y Giorgina. El último Soron, siempre agarrado a su petaca de licor, últimamente parecía la continuación de su mano.

 

El día pasó como de costumbre: Shulia leyendo sus libros y hablando con la nueva compañera del grupo, Aidna; Shaldur jugando con Zorta; Tobías cuidando de los animales y del grupo con sus deliciosos manjares; Ulrich de aquí para allá ayudando en todo lo que podía; Soron, como siempre, enganchado al alcohol y Ront alejado del grupo como si fuera un extraño.

 

Sin embargo, a la hora de la comida, cuando vio a Tobías y Shaldur juntos, se levantó su sitio y se dirigió hacia donde estaban estos con paso firme. Cuando llegó a la altura de sus dos compañeros se paró en seco, les miró y les dijo que quería hablar esa misma noche después de la cena a solas con ellos si era posible. Shaldur y Tobías, al escuchar al semiorco, se miraron extrañados, pero accedieron a la petición.

 

Al llegar la noche, el clérigo se sentó al lado de Ront, después de dar de comer a Esther y Georgina, era fácil saber dónde había estado teniendo en cuenta el olor a animal que despedía su cuerpo. El grandullón le miró, y tragando saliva le dijo:

 

 -¿Qué tal Tobías? ¿Cómo andan Esther y Georgina?

 

-Están muy bien, me echaban de menos y ¿Tú que tal estás?” – contestó a la par que le tendía una botella de aguardiente de Trasbordador de TortugaÚltimamente estas muy sombrío.

 

-Es normal que te echaran de menos las cuidas muy bien, a veces mejor que a nosotros. –le reprochó Ront, mientras le cogía la botella y le daba un fuerte trago.

 

En ese momento Shaldur apareció junto a ellos, sentándose a su lado, mirando desde la lejanía cómo Zorta jugueteaba con Aidna. Hizo un gesto de negación con la cabeza para después, centrarse en el bárbaro. Ront, viendo que sus dos amigos fijaban sus miradas en él, alzó la mirada llena de ira hacia las estrellas durante unos segundos, para luego volver a bajarla, pensativo. En ese momento, Shaldur le hizo salir del trance, interpelándole:

 

– ¿Qué te pasa? hablas menos que yo últimamente y eso normal en ti no es. –inquirió mientras Tobías asentía a sus palabras.

 

 -He tenido días mejores, sé que he estado muy asunte en este tiempo. –el explorador escuchaba atentamente sus palabras

 

–Este viaje está siendo duro, hemos dejado a gente importante atrás. –Intervino Tobías

-Pero Tobías sabe que estaba muy unido a dos miembros de este gruu… de esta familia – prosiguió el semiorco. Miró a Shaldur ­–Sí... tú, novato, también eres mi familia. Nunca he tenido familia y vosotros sois lo más parecido a ello. –Shaldur levantó despacio la ceja izquierda ante el comentario, mientras le escuchaba –Sé que han muerto honrando a Gorum, aunque ya sabemos que ellos no creían en nuestro Dios, ¿no es así Tobías?

 

–Ellos tenían sus dioses. Amara está ahora con Sarenrae ¡Joder! no coincidía en su forma de ver el mundo, pero dudo que hubiera nadie que siguiera más a su diosa que ella.

 

-Sé que tengo que mirar hacia adelante, pero últimamente me cuesta mucho… no quiero perder más seres queridos... –Ront miró a sus compañeros de una forma que nunca habían visto

 

Tobías suspiró y dió un largo trago de aguardiente:

 

Eso es algo que no podemos controlar.

 

-Ya… pero juré por Gorum que os protegería ¡Pero parece que le estoy fallando! Quiero proteger... ¡A MI FAMILIA! Y no soy capaz de hacerlo. Esta mierda me está superando por días –contestó rabioso el bárbaro.

 

Shaldur miró a Tobías, el explorador no sabía qué hacer ni qué decir respecto a un juramento hecho a un dios:

 

-Gorum sabe que estas cumpliendo tu juramento Ront. Pero somos mortales –mientras hablaba, Ront le pidió el licor a Tobías con la mano y tras tendérselo, continuó –Tú has estado ahí, dando tu sangre por ellos, luchando en cada batalla.

 

-En eso tienes razón, somos mortales, pero ¿Tú crees que vamos a poder vencer esta mierda a la que nos estamos enfrentando con los que somos? –preguntó mirando hacia donde estaban Soron y Shulia.

 

-No lo sé, pero haré lo que pueda y si debo morir, Gorum bien sabe que lo haré luchando ­–le replicó Tobías mientras Ront dirigía su mirada al otro humano.

 

-Novato, si vas haciendo el gilipollas por el mundo también te voy a perder y no me apetece. –le espetó el semiorco

 

En ese momento Shaldur rompió su silencio con una voz seca, ya no era ese niño risueño que partió de Wartle en busca de aventuras:

 

 –Ront, en las manadas sus miembros mueren, y entran nuevas crías. Lo que debemos hacer es mantener en el recuerdo a nuestros caídos, vivos dentro de nosotros, fijarse una presa y cazarla, eso hará que todo vuelva a su sitio.

 

-Para defender a los nuevos no hay que hacer el gilipollas, ahora te toca a ti defender. –le recriminó el bárbaro

 

-Por ahora aguanto, céntrate en ellos. –replicó ofendido, mientras señalaba a los arcanos

 

-¿A qué te refieres? –inquirió Tobías

–Si va haciendo el tonto, como hizo al enfrentarse solo al gigante y a la víbora, vamos a tener un guerrero muerto y no vamos a poder seguir protegiendo a la familia. El nuevo... Ulrich... otro que no sé qué se le pasa por la cabeza, se parece a ti

 

Shaldur negó ante las palabras de Ront mientras Tobías reía:

 

-No conocía esta faceta tuya Ront, pero sí, estamos muy desorganizados. Pero aun así, hasta en el grupo más organizado hay bajas.

 

-Entiendo que cuando me pongo a luchar hay a veces que pierdo mi sentido de lucha organizada y solo veo sangre y no me importa nada lo demás. Pero vosotros... sois más disciplinados y no puedes ir a lo loco. –le dio un golpe en el hombro a Shaldur haciendo que perdiera algo de estabilidad y mientras Shaldur se intentaba recomponer, se giró hacia Tobías –Tienes razón que en los grupos bien organizados hay bajas, pero mira lo que somos, tres guerreros y una cabeza loca. –dirigió su mirada a Ulrich –Y luego tenemos a esos que no sé bien qué hacen a veces. Bueno sí, uno de ellos beber y desaparecer, y la otra… No me cae bien todavía, perdió toda mi confianza desde que descubrimos su secreto.

 

-Bueno, pero tampoco somos una compañía de mercenarios al uso. Yo he vivido toda mi vida en una compañía de mercenarios, durante un tiempo la dirigió mi padre y no es fácil, no todo el mundo acepta órdenes. ¿Las aceptarías tú Ront? –preguntó el clérigo

 

Ront se quedó pensativo ante la pregunta de Tobías:

 

–Creo que sí, pero sabes que cuando mis ojos están inyectados en sangre no suelo pensar en tácticas. –sonrió a su compañero y dirigió su mira a Shaldur –¿Y tú las aceptarías?

 

 –Quizás no sería mala idea que intentáramos organizarnos mejor.

 

 –¿Qué diablos estáis intentando decirme? –Shaldur chasqueó la lengua y miró a Tobias fijamente.

 

-Nada –el hombre parecía de lo más sincero –Pero lo que dice Ront es cierto, vamos muy desorganizados y eso nos hace daño, yo me incluyo.

 

-Lo que quiero deciros que no quiero perder a mi familia por ir a loco, que el único que puede ir a lo loco soy yo. –dijo Ront sonriendo a sus dos compañeros. Dió un trago al licor y miró de nuevo a Shaldur –¿Tú qué opinas?

 

 -¿Qué pienso? –la conversación no estaba agradando al explorador, su tono era frío –Que voy a acabar con todo lo que rodea a esto de las siete puntas, como acabé con Lucrecia. Y que tenéis que apretar el culo. Pienso cazarlos a todos.

 

-¿Y qué tiene que ver con esto? –Tobías le interrumpió desconcertado –Para lograrlo tendremos que estar unidos ¿no?

 

-Y organizados, deja de hacer la guerra solo. –añadió Ront con una mirada seria y penetrante.

 

Shaldur mantuvo los brazos cruzados, apretando los hombros, alternando la mirada entre sus dos compañeros:

 

 -Lucho con vosotros, dejadme claro si queréis que siga o que me separe en Punta Arena, quiero seguir en este grupo, me he preocupado por cada uno de vosotros y os he salvado la vida en alguna ocasión poniendo por delante la mía. Lucho firme y duro, no conozco otra forma.

 

-Pero a qué viene eso novato... no estamos diciendo que no luches bien. Simplemente estamos diciendo que si luchamos bien y estamos organizados a la vez no sufriremos más bajas o sufriremos menos daños.

 

Hace tiempo que no podemos llamarle novato. En todo caso, cabalgaserpientes debería ser su apodo. –comentó el clérigo, intentando acabar con la tensión del ambiente

 

–Tienes razón, ya no es un novato, ahora ocupa el puesto del grandote. –dijo mientras reía y señalaba a Ulrich.

 

–Aun así, eres un gran guerrero Shaldur, como Soron o Suliah, incluso los nuevos, pero lo que dice Ront no es mentira. Todos nosotros, peleamos desorganizados y eso nos resta fuerza. –prosiguió Tobías mientras Ront se atragantaba con el licor y comenzaba a reirse –También dudo que Soron fuera a hacer caso de nadie. –después señaló a Aidna –Y ella tampoco –miró a Ront –Siempre podemos coordinarnos nosotros.

 

-Es que no pienso igual que vosotros. Cada uno saca su mejor parte en el combate. Pero no creo que estemos peleando mal, claro que hemos tenido pérdidas, pero no es culpa nuestra, es cosa de la mierda esta que nos rodea. Pienso lanzarme al combate y luchar lo mejor que pueda. –declaró el explorador

 

-Yo creo que podemos hacerlo mejor. Siempre se puede mejorar. –insistió Tobías mientras se levantaba para estirarse y dar los últimos tragos a la botella del licor –Sólo digo que hablemos más en combate, que nos apoyemos, que digamos a nuestros compañeros qué vamos a hacer. Bueno me voy a dormir que estoy cansado –dijo Tobías sonriendo, ignorando la acidez de Shaldur.

 

-Qué cabezón es este cabalgaserpientes –rio Ront. Después dio un apretón amistoso en el hombro del humano –Todo mejorará, te prometo que los vengaremos. –miró a Tobías y haciendo el mismo gesto –Gracias hermano, descansa.

 

-Descansad. –Shaldur se fue a la parte delantera de la embarcación, encendiendo su pipa. Esa noche no durmió, su mente ardía en pensamientos.

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