miércoles, 8 de enero de 2020

Crónicas de las Siete Puntas: "Los Problemas No Se Solucionan Marchándose".

Serían aproximadamente las diez y media de la mañana cuando, luego de una buena noche de descanso, y tras haber pasado unas jornadas bastante agitadas, Su Li Ha descendía por los escalones de la posada de Magnimar donde ella y sus compañeros habían acordado quedarse durante aquellos días. Había pasado buena parte de la noche anterior estudiando unos tomos que el grupo pudo recuperar tras su última aventura, y aunque uno de ellos no parecía contener nada especialmente interesante para ella, el otro, un tomo arcano, sí que prometía, pues se trataba de un libro de conjuros con diversos sortilegios de interés que eventualmente, había planeado, acabaría por transcribir a su propio libro.
 
Con estos pensamientos en mente, y sabiendo que le aguardaban días ocupados por delante, suspiró mientras daba un último paso que la dejaría en la planta baja del edificio. Fue entonces cuando pudo divisar un rostro familiar entre los pocos clientes que había en la posada en ese momento. No era otro que su compañero élfico de aventuras, Jade. Sentado en una esquina de la posada, el elfo se hallaba bebiendo de una copa de líquido transparente, mientras observaba a Su Li Ha hacer acto de presencia. Ella, por su parte, suspiró.
 
Los últimos días habían sido especialmente conflictivos para el par, pues habían tenido una serie de rencillas que habían acabado por hacer mella en su relación y distanciarlos.
 
Borrando de su mente todo plan que tuviera para aquella mañana, Su Li Ha no pudo evitar sentir un súbito malestar al ver la figura del elfo, pero, al mismo tiempo, sabía que tarde o temprano tendrían que arreglar las cosas por el bien del grupo, y posiblemente, de ellos mismos. Fue así que la arcana se obligó a acercarse allí donde estaba sentado Jade, quien a su vez parecía listo para levantarse y marcharse en ese preciso instante. Sin embargo, en el último momento, pareció rectificar, y tras respirar profundamente volvió a sentarse en su sitio.
 
- Toma asiento. - Dijo el elfo, apesadumbrado, como si comenzar aquella conversación le costara tanto como a Su Li Ha.
 
-... gracias. - Respondió la arcana tomando asiento. - Oye..., ¿podemos hablar?... Quiero arreglar las cosas... - acabó por decir, sin saber muy bien qué esperar.
 
- Si, creo que nos debemos una disculpa, y una explicación. - Respondió el elfo para alivio de la arcana. 

- Vale, yo primero. - Se apresuró a decir Su Li Ha. - Lamento el comentario que hice el otro día en el aserradero... Estuvo fuera de lugar, creo... Estaba un poco molesta con toda la situación... No debí decirlo - Mientras hablaba, no pudo evitar revivir en su mente el momento al que refería, cuando preguntó en tono burlón frente a sus demás compañeros cuándo se marcharía Jade del grupo.

El elfo no hizo sino asentir con media sonrisa. - No te preocupes, a veces decimos cosas sin pensarlo demasiado. - Dijo finalmente.

Su Li Ha volvió a tomar aire, como si le costara continuar con aquella conversación. - En cualquier caso, quien debería irse sería yo, estoy segura de que tú le resultarías más valioso al grupo de lo que podría llegar a serlo yo... - Hizo una pausa antes de continuar - De hecho he hablado con Amara sobre ello, es algo que he estado pensando desde aquella noche en el calabozo... - Miró al suelo con un gesto triste.

- Quizás tú no tienes coste, yo salgo caro - Respondió el elfo bromista. No parecía el elfo taciturno y estúpido de los últimos días, lo que tomó por sorpresa a Su Li Ha, quien lo miró sin saber muy bien cómo tomarse aquél comentario. - No hará falta que te marches, porque no me voy. - Acabó por decir Jade mientras clavaba sus ojos verdes en la arcana.

- ¿Hmmm? ¿Acaso has cambiado de parecer? - Respondió ella algo confundida ante el repentino cambio de planes del elfo.

- Si, he cambiado de idea. Ront y Amara hicieron que me lo pensara. - tras una pausa, continuó: - y ahora me toca a mí. Lo siento, no tienes la culpa de lo de Aldern, al menos no conscientemente. Era un perturbado que se obsesionó contigo. -
 
La inesperada sinceridad en las palabras de Jade dejó a Su Li Ha sin habla por un momento. - Gracias, Jade. Me alegra poder oírte decir eso. - Respondió finalmente, sonriendo un poco y asintiendo a las palabras del elfo. - Lo cierto es que... no sabía cómo hacer para solucionar todo esto. - Continuó. - Amara también me ha dicho que preferiría que no me marchase, pero yo pensaba que si tu te marchabas entonces sería mi culpa... Así que... bueno, no podía ver otra solución sino esa, irme yo primero antes que tu lo hicieras... - Su rostro tras decir esto último dejaba ver que aquella idea tampoco era del agrado de la arcana.
- Solo el tiempo pone las cosas en su sitio. Y en eso del tiempo mi raza tiene su experiencia. Ninguno tiene por qué marcharse. - Las palabras de Amara resonaban en la cabeza de Su Li Ha mientras Jade decía aquello. "Los problemas no se solucionan marchándose". Jade continuó: - Ahora tenemos asuntos que arreglar, y acabar con toda esta red compuesta de locos, perturbados, y canallas sectarios.

Su Li Ha asintió, no podía estar más de acuerdo. - Es cierto. - Le dio la razón al elfo, levantando el puño a la altura de la mesa. - Hay cosas más importantes que atender que estar peleando entre nosotros. -
 
- Brindemos por eso. - Jade sonrió para variar. Era un gesto distinto del que solía llevar.
La arcana sonrió - Je, je. Bueno, vale. - Tras pedirse una copa de agua, la alzó en el aire. - ¡Salud! ¡Por la Hermandad de la Arena Argéntea! - Exclamó.

- ¡Por la Hermandad de la Arena Argéntea! - El elfo repitió a su turno mientras ambos compañeros chocaban las copas dispuestos a beber. Tras el brindis, y con un movimiento rápido Jade se acercó a Su Li Ha para abrazarla. - Gracias por perdonarme. -  Le susurró al oído.

No esperando aquél inusual gesto, la arcana se vio evidentemente sorprendida, y aunque le tomó un momento asimilarlo, acabó por corresponder y devolvérselo con una sonrisa en el rostro. - No pasa nada, para mi también significa un alivio no tener que dejaros. -

Tras ello, el elfo pareció recuperar la compostura, volviendo a recostarse en su asiento como si nada. - En fin, arreglado todo. Creo que es hora de dar una vuelta por las calles de la ciudad. - Dijo disponiéndose a retirarse.

- Vale - asintió Su Li Ha. - Yo aún tengo algo de trabajo que hacer. - Dijo dando a entender que ella se quedaría. - Ten cuidado ahí fuera... y no te metas en líos, ¿de acuerdo?. -

El elfo, sonriendo de mediolado, le guiñó un ojo. - No te prometo nada. -
 
Su Li Ha se encogió de hombros - No puedo decir que me sorprenda... Haz el intento al menos... -
 
A continuación Jade dio un saltito de su silla con gracilidad, mientras se ajustaba el cinturón, y procedió a recoger sus cosas para luego marcharse por la puerta tarareando una sórdida canción marinera, con faldas, bebidas y peleas de taberna.
 
- Espero que no nos haga pasar otra noche en una celda. - Comentó la arcana para sí en tono de broma. Con la mente ahora más despejada, se sentía lista para continuar con su día...

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