miércoles, 8 de enero de 2020

Diario de Amara II


Nualia

Es terrible ver cómo el miedo convierte en monstruos a la gente. Por miedo, la gente calla ante la injusticia, por miedo la gente señala y ataca al diferente, por miedo serían capaces de lanzar al abismo a un ser inocente con tal de ignorar y olvidar la fealdad de los ojos que les miran desde su reflejo. Me siento afortunada de haber hallado a Sarenrae en mi camino y de haber atendido a su llamada, ella me da paz, me da valor. Sin esa fuerza nunca podría haber llegado a entender lo que realmente sucedió.
Esta es la historia de Nualia, una historia que no debe ser ignorada ni olvidada, como muchos pretenden. Este libro quedará como testigo de las injusticias que se cometieron por las gentes de Punta Arena que, a pesar de haber sufrido un terrible castigo, nunca aprendieron nada de ello.
Nualia era una niña aasimar a la que dejaron abandonada en el templo de Punta Arena. Nunca supo quienes eran sus padres ni qué pudo haber sido de ellos, pero al menos tuvo la fortuna de ser acogida por el que por aquel entonces era sacerdote de este templo. No sabría juzgar si creció colmada de amor por parte de su padre adoptivo, pero sin lugar a dudas éste tenía unos deseos muy claros sobre el futuro de la chica, teniendo una falta completa de consideración hacia las propias aspiraciones y sentimientos de Nualia, como si de un proyecto sin alma se tratase, diseñó el destino que él quería, llegando a importarle más su imagen que la persona que estaba formándose en esos momentos.
¿Y dónde está el pecado del pueblo de Punta Arena? Como aasimar, tenía unas características físicas poco comunes, realmente exóticas para la mayoría de las gentes que aquí viven. En lugar de ver más allá de la carne, la gran mayoría la juzgaron sólo por su apariencia: la temían, la envidiaban, inventaban fantasiosas historias y supersticiones sobre las propiedades de su pelo, de sus gestos y palabras, de nuevo esta pobre chica fue humillada y tratada como un objeto. Puede que ahora te estés preguntando qué ocurrió con el resto de personas que no pertenecían a esa mayoría. Ellos consintieron.
Me pregunto mientras lees esto si realmente puedes comprender el dolor que pudo sentir durante tantos años, la huella terrible que deja en el alma que te desprovean de respeto, de amor y de crecer sintiendo de que tienes valor solo por el hecho de ser la persona que eres. Por mucho que intento ponerme en su lugar creo que nunca llegaré a ser capaz de entender en profundidad esto.
Lo que sí tengo claro es que fue la clave de su camino sin retorno hacia las tinieblas. En su juventud se enamoró de un joven, quien tras dejarla embarazada la abandonó. Su padre, lejos de ofrecerle protección y consuelo, le dio la espalda, repudiándola definitivamente. Supongo que, llegado este punto, a Nualia tal vez le quedaran tan solo dos caminos: morir o vivir para la venganza. Contactó con una Hermandad de seres abominables, vendiendo su alma para conseguir dar caza al hombre que la había traicionado y matarlo.
Durante todo este proceso, la criatura que llevaba en el vientre siguió desarrollándose y una sombra incluso más siniestra creció en su mente. Una diosa primitiva, olvidada, tan abominable como la Hermandad, madre de todas las monstruosidades, comenzó a susurrar en su oído.
Finalmente completamente sola, la chica dio a luz, pero no a un niño, sino a una bestia de pesadilla, horrible en todas las formas imaginables. Todo el tiempo durante el cual esa diosa infame estuvo vertiendo veneno en su alma dio fruto, Nualia perdió la razón y se consagró a semejante entidad. Prendió fuego al templo, matando así también al otro hombre que le había traicionado, su padre y fingió su propia muerte para empezar a servir a su diosa lejos de las miradas y sospechas de las gentes de Punta Arena.
En su camino a la perdición arrastró a otras almas desgraciadas con ella y juntos tramaron planes para acabar con el pueblo que la había visto crecer. Así perpetró el ataque a Punta Arena, en el cual murieron hombres, mujeres y niños. No justifico sus actos, jamás lo haré, podría haber elegido otro camino, pero sin duda fue la terrible consecuencia de los actos anteriores cometidos por la gente de este pueblo, quienes la dejaron con pocas salidas. Pienso que con amor y comprensión, con la búsqueda de redención y el regalo del perdón, nada de esto hubiera sucedido.
Terminaré rápidamente esta historia diciendo que en mi búsqueda de Nualia, encontré al grupo de guerreros que se convirtieron en mis compañeros, algunos incluso en amigos. Desgraciadamente, para cuando la encontramos, era demasiado tarde para ella. Se encontraba totalmente consumida por la voluntad de su diosa, había degenerado en un monstruo imposible de salvar, lo único que había en su corazón para aquel entonces era ira y deseo de venganza. Finalmente la liberamos de sus cadenas de la única forma en la que podíamos hacerlo, dándole una muerte rápida y misericordiosa en combate. Tras aquello incineré su cadáver rogando a Sarenrae que la rescatara de las garras de esa diosa abominable, le ofreciera su misericordia y la guardase en su gloria por el resto de la eternidad.
No me arrepiento de haber acabado con su existencia, sinceramente siento que hice lo que tenía que hacer, pero eso no impide que haya sido algo doloroso.
A quien lo esté leyendo, ahora que conoces el sufrimiento y vida de Nualia, quiero que sepas que no busco el castigo ni la culpa, solo el cambio.

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