Nualia
Es terrible ver cómo el miedo
convierte en monstruos a la gente. Por miedo, la gente calla ante la
injusticia, por miedo la gente señala y ataca al diferente, por miedo serían
capaces de lanzar al abismo a un ser inocente con tal de ignorar y olvidar la
fealdad de los ojos que les miran desde su reflejo. Me siento afortunada de
haber hallado a Sarenrae en mi camino y de haber atendido a su llamada, ella me
da paz, me da valor. Sin esa fuerza nunca podría haber llegado a entender lo
que realmente sucedió.
Esta es la historia de Nualia,
una historia que no debe ser ignorada ni olvidada, como muchos pretenden. Este
libro quedará como testigo de las injusticias que se cometieron por las gentes
de Punta Arena que, a pesar de haber sufrido un terrible castigo, nunca
aprendieron nada de ello.
Nualia era una niña aasimar a
la que dejaron abandonada en el templo de Punta Arena. Nunca supo quienes eran
sus padres ni qué pudo haber sido de ellos, pero al menos tuvo la fortuna de
ser acogida por el que por aquel entonces era sacerdote de este templo. No
sabría juzgar si creció colmada de amor por parte de su padre adoptivo, pero
sin lugar a dudas éste tenía unos deseos muy claros sobre el futuro de la
chica, teniendo una falta completa de consideración hacia las propias
aspiraciones y sentimientos de Nualia, como si de un proyecto sin alma se
tratase, diseñó el destino que él quería, llegando a importarle más su imagen
que la persona que estaba formándose en esos momentos.
¿Y dónde está el pecado del
pueblo de Punta Arena? Como aasimar, tenía unas características físicas poco
comunes, realmente exóticas para la mayoría de las gentes que aquí viven. En
lugar de ver más allá de la carne, la gran mayoría la juzgaron sólo por su
apariencia: la temían, la envidiaban, inventaban fantasiosas historias y
supersticiones sobre las propiedades de su pelo, de sus gestos y palabras, de
nuevo esta pobre chica fue humillada y tratada como un objeto. Puede que ahora
te estés preguntando qué ocurrió con el resto de personas que no pertenecían a
esa mayoría. Ellos consintieron.
Me pregunto mientras lees esto
si realmente puedes comprender el dolor que pudo sentir durante tantos años, la
huella terrible que deja en el alma que te desprovean de respeto, de amor y de
crecer sintiendo de que tienes valor solo por el hecho de ser la persona que
eres. Por mucho que intento ponerme en su lugar creo que nunca llegaré a ser
capaz de entender en profundidad esto.
Lo que sí tengo claro es que
fue la clave de su camino sin retorno hacia las tinieblas. En su juventud se
enamoró de un joven, quien tras dejarla embarazada la abandonó. Su padre, lejos
de ofrecerle protección y consuelo, le dio la espalda, repudiándola
definitivamente. Supongo que, llegado este punto, a Nualia tal vez le quedaran
tan solo dos caminos: morir o vivir para la venganza. Contactó con una Hermandad
de seres abominables, vendiendo su alma para conseguir dar caza al hombre que
la había traicionado y matarlo.
Durante todo este proceso, la
criatura que llevaba en el vientre siguió desarrollándose y una sombra incluso
más siniestra creció en su mente. Una diosa primitiva, olvidada, tan abominable
como la Hermandad, madre de todas las monstruosidades, comenzó a susurrar en su
oído.
Finalmente completamente sola,
la chica dio a luz, pero no a un niño, sino a una bestia de pesadilla, horrible
en todas las formas imaginables. Todo el tiempo durante el cual esa diosa
infame estuvo vertiendo veneno en su alma dio fruto, Nualia perdió la razón y
se consagró a semejante entidad. Prendió fuego al templo, matando así también
al otro hombre que le había traicionado, su padre y fingió su propia muerte
para empezar a servir a su diosa lejos de las miradas y sospechas de las gentes
de Punta Arena.
En su camino a la perdición
arrastró a otras almas desgraciadas con ella y juntos tramaron planes para
acabar con el pueblo que la había visto crecer. Así perpetró el ataque a Punta
Arena, en el cual murieron hombres, mujeres y niños. No justifico sus actos,
jamás lo haré, podría haber elegido otro camino, pero sin duda fue la terrible
consecuencia de los actos anteriores cometidos por la gente de este pueblo,
quienes la dejaron con pocas salidas. Pienso que con amor y comprensión, con la
búsqueda de redención y el regalo del perdón, nada de esto hubiera sucedido.
Terminaré rápidamente esta
historia diciendo que en mi búsqueda de Nualia, encontré al grupo de guerreros
que se convirtieron en mis compañeros, algunos incluso en amigos.
Desgraciadamente, para cuando la encontramos, era demasiado tarde para ella. Se
encontraba totalmente consumida por la voluntad de su diosa, había degenerado
en un monstruo imposible de salvar, lo único que había en su corazón para aquel
entonces era ira y deseo de venganza. Finalmente la liberamos de sus cadenas de
la única forma en la que podíamos hacerlo, dándole una muerte rápida y misericordiosa
en combate. Tras aquello incineré su cadáver rogando a Sarenrae que la
rescatara de las garras de esa diosa abominable, le ofreciera su misericordia y
la guardase en su gloria por el resto de la eternidad.
No me arrepiento de haber
acabado con su existencia, sinceramente siento que hice lo que tenía que hacer,
pero eso no impide que haya sido algo doloroso.
A quien lo esté leyendo, ahora que conoces el
sufrimiento y vida de Nualia, quiero que sepas que no busco el castigo ni la culpa, solo el cambio.
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