Tsuto
Ya he hablado en algún momento
de la virtud en la búsqueda de redención y en la capacidad de perdonar. Ambos
son regalos, hacen de este mundo un lugar más amable y sabio. A través de la
piedad y el perdón aprendemos de los errores, nos transformamos y mejoramos.
La justicia debería encargarse
de intentar reparar el daño que se ha cometido, pero en ocasiones este daño es
irreparable ¿Qué hacer entonces? Por desgracia la justicia se convierte en
venganza, usa el castigo aunque este no sirva de nada. Los que sobreviven a él
muchas veces reinciden y los que acaban muertos nunca tendrán la oportunidad de
aprender y enmendar sus errores a través del cambio.
Esta es la historia de Tsuto,
hijo ilegítimo de una mujer noble de Punta Arena con un hombre que no era su
marido. Como bastardo creció repudiado por toda su familia, especialmente el
esposo de su madre y fue confinado
durante su niñez en un internado con la esperanza de que su nombre se perdiera
en el tiempo y en el silencio. Su madre murió, dicen, en un accidente.
¿Cómo puede sobrevivir un niño
en un mundo que le es hostil por el mero hecho de haber nacido? Habiendo leído
la historia de Nualia resulta natural pensar que terminarían conociéndose y
uniéndose para vengarse del pueblo que tan terriblemente les había herido.
La primera vez que vi a Tsuto
huía a través de una gruta que daba al mar en una barca, pero no fue hasta
tiempo después, cuando tuve la oportunidad de combatir contra él cara a cara,
que pudimos hablar. A primera vista me pareció un ser detestable y cobarde,
después, gracias a la luz que Sarenrae ha arrojado sobre mí, pude entender que
se trataba de un hombre desesperado. Desesperado por ser aceptado, amado, por
tener un lugar en el mundo. Eso creyó haberlo encontrado junto a Nualia, de
quién decía estar enamorado. Creía ciegamente en ella, proclamaba que le
liberaría.
Cuando por fin desbaratamos
sus planes, quedó destrozado. En el camino a Punta Arena tuve la oportunidad de
preguntarle qué le había hecho llegar hasta este punto y todavía me parte el
corazón recordar sus palabras. El terrible sufrimiento de su corazón era más
que evidente, especialmente cuando me hablaba de su madre, ya que estaba
completamente convencido de que había sido asesinada por su marido con el único
objetivo de limpiar su nombre.
Los crímenes de Tsuto son horrendos,
tampoco lo he olvidado: por su culpa hombres, mujeres y niños murieron en un
ataque goblin en Punta Arena, ayudó a Nualia en la búsqueda de un ser de
pesadilla, vástago de la diosa maldita que la corrompió, con el fin de
liberarle en el pueblo y acabar con todos, terminó con la vida de los
trabajadores de la fábrica de vidrio del esposo de su madre y finalmente, acabó
con la vida de este de una forma cruel.
Todas esas personas, merecían
justicia. Pero también Tsuto. Los pecados de unos y otros eran irreparables.
Miré en el corazón de Tsuto y
aunque tan grande era su odio que no había remordimiento, sí que vi la verdad
cuando me dijo que estaba dispuesto a seguir el camino de Sarenrae a mi lado.
Nunca podría devolver las vidas que había arrebatado, pero sí podía cambiar, sí
podía marcar una diferencia. Me decidí y me preparé para luchar por él en su
juicio.
Tal y como lo he expuesto aquí
se lo hice llegar al juez y al jurado y aunque remota, tenía esperanza. Tenía
esperanza en la redención de Tsuto pero también en la de Punta Arena. Cuando
finalmente dictaron sentencia, nadie ganó nada y ambas partes perdieron mucho.
Le visité en su celda, jamás
le dejé solo, estuve lo más cerca que pude hasta
el final y después de eso todavía sigo poniendo flores en su tumba y orando
por él. Las pesadillas en las que revivo su ejecución también me persiguen a
menudo.
Sé que esto es ajeno a quien
lea este libro pero no puedo evitar pensar ¿Si
para Tsuto no hubo perdón, tampoco lo habrá para mi hermano? Soy consciente
de que una parte de mí lo vio en él, pero no es justo decir que deseaba que se
salvara de su destino solo por eso. Yo vi a Tsuto más allá de sus errores y lo
acogí en mi corazón, espero con estas líneas que aquel que las lea de alguna
forma llegue a hacer lo mismo.
Si no lo hubieran condenado a
muerte, si las gentes de Punta Arena hubieran buscado la redención y hubieran
hallado la forma de dar una oportunidad para el cambio a Tsuto, si él la
hubiera aprovechado para convertirse en alguien mejor, creo que muchas otras
vidas que se perdieron posteriormente se hubieran podido salvar.
Y las que pienso que
desgraciadamente todavía están por perderse. Aunque solo los dioses lo saben.
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