Los Dedalera
Como he escrito anteriormente,
la muerte y el castigo no implican ni justicia ni paz. El sufrimiento puede
perseguirnos más allá de la tumba y el Mal puede impregnar generaciones enteras
con su oscura sombra.
Esta es la historia de la
familia Dedalera, al menos parte de ella, ya que sospecho que este tenebroso
asunto todavía no ha llegado a su fin, aunque aspiro a dárselo tan pronto como
mis compañeros y yo partamos de Punta Arena.
Resulta tremendamente extraño
para mí escribir estos párrafos teniendo en cuenta que a penas tuve la
oportunidad de cruzar unas pocas palabras con Aldern Dedalera, hasta donde sé,
último descendiente de esta familia noble, sin embargo tengo la impresión de
que los conozco mucho más que si hubiera pasado años charlando distendidamente
con ellos. Mis compañeros y yo vivimos
lo que ellos vivieron.
Cuando entramos por primera
vez en La Desazón, mansión propiedad de esta familia, no podíamos ni imaginar
qué sería lo que nos ocurriría allí dentro. Todo a nuestro alrededor era
decadente y siniestro y la presencia del mal en el ambiente era tan densa que
podía llegar a tocarse. En aquel lugar se cometieron las más terribles
atrocidades y eso dejó una huella indeleble en los muros de esa casa. Cada uno
de mis compañeros y yo misma fuimos poseídos por distintas entidades, las almas
de los Dedalera que habían muerto en terribles circunstancias y a través de su
recuerdo revivimos su calvario.
Me hiere tan profundamente
pensar en todo lo que allí sucedió que me resulta casi imposible de escribir,
así que me ceñiré a lo que considero imprescindible.
Vorel Dedalera, los dioses
sabrán sus motivaciones, deseaba fervientemente la vida eterna, tanto era así
que se sumergió del lleno en el infame mundo de la nigromancia, buscando la
forma de convertirse en un ser casi inmortal, un no muerto, un liche. En el
proceso realizó una serie de experimentos que le costaron la salud a su mujer y
a su hija pequeña, Kasandra y Lorey, trasformándolas en seres abominables. Por
fortuna Kassandra fue capaz de interferir en el ritual que finalmente llevaría
a Vorel a culminar su ambición, impidiendo la transformación. Él, fuera de sí,
lleno de odio por la frustración de sus planes, las quemó vivas y ellas
perecieron envueltas en llamas, mientras se tiraban al mar buscando la forma de
acabar con su dolor. Desconozco si Vorel inculcó en su otro hijo el odio hacia
las mujeres o si su malévola presencia le poseyó como hizo con nosotros, pero
años más tarde Traver Dedalera acabó con la vida de su esposa, Cyralie y
después se suicidó consumido por el dolor del acto atroz que acababa de cometer.
Por último, los hijos de estos dos, sufrieron destinos diversos. No sé qué
ocurrió con las hijas, Sendeli y Zeeva pero por la misericordia de Sarenrae, sí
que sé lo que le ocurrió a Aldern.
Aldern contrajo nupcias con
Iesa, una hermosa mujer llena de vida a la que acabó asfixiando hasta morir.
Recuerdo que entre sus últimas palabras hubo arrepentimiento, una ligera
referencia a que no sabía lo que hacía y que debido a la desesperación que le
consumió tras su acto, escondió el cadáver de Iesa y pactó con la Hermandad con
la esperanza de que le devolviera la vida. Quiero pensar que tuvo la desgracia
de ser poseído por Vorel y que su pecado no se debiera sino a la propia
oscuridad de su corazón, en cualquier caso, Aldern pagó un precio muy alto: se
convirtió en una criatura no muerta controlada por esta abyecta Hermandad y
bajo su influencia asesinó a otras tantas personas.
Cuando finalmente, de
rodillas, imploró que acabáramos con su sufrimiento y extendí la bendición de
Sarenrae sobre él, su cuerpo se convirtió en cenizas pero su espíritu pudo
alcanzar la paz.
Sarenrae le perdonó y le
acogió, eso hizo que terminase con la maldición de su espíritu atormentado.
También abrazó a Iesa, por quien levanté plegarias para que encontrara el
camino hasta mi diosa mientras quemaba su cuerpo mancillado en un improvisado
funeral.
Sin embargo, ni la horrible
muerte que le esperaba a Vorel, consumido por la propia podredumbre de su magia,
ni la de Traver al degollarse a sí mismo, ha dado descanso a las almas de sus
víctimas. Y mucho menos a la de ellos.
La comprensión y el perdón,
tanto cuando lo buscamos como cuando lo damos, son lo único que nos puede
salvar en esta vida y en la siguiente, por eso también pedí que se oficiara en
el templo un funeral por los Dedalera.
Sin embargo, hay muchas cosas
que todavía no entiendo, que no puedo comprender, especialmente sobre Vorel.
Tal vez sea por eso por lo que incluso desde aquí todavía siento su siniestra
presencia emanando de esa casa.
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