Volvían cansados y sucios a
“El Colmillo Viejo” tras su incursión al aserradero. Allí habían encontrado un
nuevo hilo del que tirar en su búsqueda de los responsables de los horribles
actos que se habían cometido desde mucho antes de que el grupo llegase a Punta
Arena.
Algunos de los miembros del
grupo se habían quedado esperando allí, intentando encontrar alguna pista más
que les ayudase, pero el resto decidió volver a descansar.
Amara se encontraba tan
agotada y sucia como cualquiera de los demás, necesitaba quitarse ese olor
nauseabundo de encima lo antes posible y sentir el agua fresca en el cuerpo.
Tal vez así también se calmase un poco su mente. Miró hacia el cuarto común
donde dormía con el resto de compañeros: puede que para una ablución rápida
fuera aceptable, pero desde luego no lo era para una limpieza que implicase
desnudez. Le daba escalofríos que alguno de ellos entrase en el momento menos
oportuno: desde los sarcásticos comentarios sin fin de Soron hasta las bromas
de Ront, todo parecía un castigo insufrible salido del más profundo de los
infiernos.
En ese momento Shu Li Ha se
cruzó justo delante, lo cual le recordó que ella era la única que tenía cuarto
propio. Tal vez no tuviera inconveniente en dejárselo para asearse allí. Era
una mujer como ella, por lo que pensaba que no había mucho lugar para la
vergüenza y confiaba en que no tuviera el mismo comportamiento que tendrían el
resto de sus compañeros en esa situación:
-Shu Li Ha, perdona que te
pida esto ¿Te importaría dejarme tu cuarto? Me gustaría darme un lavado... a
fondo. Esos bichos olían incluso peor
que los gouls. –De nuevo pensó en todas las bromas que tendría que aguantar –Te
imaginarás que no me apetece hacerlo en el cuarto común.
Shu Li Ha, sorprendida por la
interpelación, se giró al momento con aire dubitativo:
-Sí, sí, claro, por
supuesto. –se interrumpió un instante mientras se debatía internamente. Hacía
tiempo que quería hablar con Amara en privado – Es por aquí. –terminó diciendo
mientras se encaminaba por uno de los pasillos de la posada haciéndole un gesto
con la cabeza para que le siguiera mientras buscaba una pequeña llave entre sus
ropas.
La guerrera indicó a la posadera
que le subiera cuando pudiera una palangana grande con agua, jabón y unas toallas,
tras lo cual la siguió. Se paró ante la puerta, de nuevo la exótica mujer
parecía dudar:
-¿Debería esperarte afuera?
-Como quieras. –respondió
Amara encogiéndose de hombros – Podemos intentar pedirle a la posadera que nos traiga
otra palangana para ti si quieres asearte. Yo estoy acostumbrada a lavarme
junto con otras mujeres. –tras abrirle la puerta del cuarto, observa la
disposición de los objetos de su compañera, preguntándose con cierta inocencia
si todas las estancias de los magos tendrían un aire similar -Durante la
campaña militar, hombres y mujeres nos cambiábamos y poníamos la armadura
juntos, aunque es cierto que para lavarnos lo hacíamos divididos entre hombres
y mujeres.
- Pues... –la inseguridad
volvía a ella, se sentía un poco incomoda ante la propuesta –Tal vez deberíamos
turnarnos. –Cogió fuerzas para expresar sus preocupaciones –Aunque lo cierto es
que también hay un par de cosas de las que me gustaría hablar.
-Claro, como quieras –le
dedicó una sonrisa amable tras agradecerle su atención a la dueña del local,
quien había llamado para entregarle lo que le había pedido. Cerró la puerta y
se giró hacia Shu Li Ha –Dime ¿De qué querías hablarme?
-Dame un momento, me sentaré
aquí mientras te aseas y así podremos hablar. –dijo mientras se sentaba mirando
al escritorio, dando la espalda a Amara, intentando darle cierta privacidad –Pues...
–suspiró profundamente, cuestionándose qué iba a decir – Bueno, quizá fuera una
tontería, pero ¿Recuerdas cuando llegamos por primera vez a esta posada y te acercaste
a hablar con la posadera? –aunque no la veía, podía escuchar el tintinear de
las piezas metálicas y el roce de la tela, pero al hacer esa pregunta, el
sonido cesó de forma brusca –Recuerdo verte regresar a nuestra mesa con un
gesto un poco preocupado...y… pues...
-Ah... ya... eso... –la voz
de Amara sonaba distante
- No lo sé, sólo quería
saber si estaba todo en orden.
El sonido de la tela y el
metal continuó, pero esta vez más lento, como si la mente de la guerrera ya no
estuviera tan centrada en lo que estaba haciendo. Shu Li Ha se pasó las manos
por los brazos, pensando que se estaba entrometiendo:
-Me sorprende la pregunta
pero… supongo que resulto una persona bastante obvia, no se me da bien fingir.
–terminó por contestar Amara.
- Pues... creí que tal vez
no querías contarlo frente a todos o algo.
-No, no es eso, es que...
confío en vosotros con toda mi alma -un ligero chapoteo que indicaba que se
había introducido en la palangana acompañó a sus palabras –Pero resulta...
difícil. - era bastante evidente que le costaba hablar, elegía con cuidado las
palabras y las pronunciaba como si tuviera una bola en la boca del estómago.
Soltó un suspiro tembloroso.
- Está bien si no quieres
contarlo, -contestó con suavidad –es solo que estaba un poco preocupada.
-Gracias pero no te
preocupes, no va con vosotros yo... –de nuevo ese sonido tembloroso justo antes
de comenzar la frase -Fui a preguntar por Cheliax… Por mi familia.
-Creo que no acabo de
comprender –Shu Li Ha parecía confusa –¿Tienes familia en Mágnimar?
-No, está... estaba...
est... –su respiración suena agitada desde donde está la maga, pero tras un
profundo suspiro prosigue –En Cheliax, pero hay un distrito bastante grande al
sur de Magnimar donde se pueden encontrar gentes de otros lugares del mundo,
incluso embajadas.
- Hmmm, ¿Ibas a preguntar
por tu familia en la embajada? me cuesta un poco seguirte.
De nuevo el sonido agitado
de la respiración de Amara, seguido por un par de sorbidos rápidos de nariz,
pobremente amortiguados por el chapoteo en la palangana. Desde la mesa, la
delicada mujer apoyaba su mano en la frente y negaba con la cabeza:
-En Cheliax hubo una guerra
durante bastante tiempo, antes incluso de nacer yo, mi padre ya se estaba
preparando para ello. –la voz de la guerrera parecía pausada, pero lejos de
reflejar tranquilidad, parecía estar lidiando con un caballo encabritado –Algunos
de los nobles del país hicieron pactos con diablos con el fin de obtener más
poder. Cheliax poco a poco fue volviéndose un lugar más oscuro y cruel y
aquellos que creíamos en el bien y en la justicia nos alzamos. –cogió aire y se
hizo el silencio durante unos tensos segundos –Mi padre pertenecía a la baja
nobleza... muy baja nobleza, era poco
más que un caballero. Teníamos un torreón y unas murallas, alrededor algunos
granjeros construyeron sus casas y cultivaron sus campos, pero eran
considerados vecinos, esas tierras ni tan siquiera nos pertenecían… Pero no
dudó en desenvainar la espada cuando esos perros amenazaron la belleza de
nuestra patria. –Llegado este punto, la voz de Amara se había encendido, sus
palabras eran como el agua escapando de un embalse tras romperse el dique y el
dolor que desprendían era terriblemente profundo –Al principio, mientras crecía,
los conflictos eran más bien políticos, veneno y dagas por la espalda, pero
durante mis últimos años allí hubo una persecución y una guerra abierta contra
todos nosotros. –hizo una pequeña pausa durante la cual solo se escuchaba el
frotar de la toalla contra su piel.
-Mmm, vaya... lo siento mucho.
Ha debido ser muy duro. –parecía pensativa, preocupada –Nunca en mi vida he
tenido que pasar por una situación similar, pero debe ser terrible. –hablaba
desde la completa sinceridad, por mucho que intentara pensarlo no podía ponerse
en esa situación -Lamento que tú y tu familia hayáis tenido que pasar por eso.
-Mi hermano... –la maga no
podía verla, pero su voz era frágil ahora –Nos traicionó. Mi padre murió en
combate y las cosas se pusieron cada vez más y más complicadas, no pudo
soportarlo y salió corriendo en mitad del último combate con nuestros planos y
nuestro oro… Huyó. –Estas últimas palabras las pronunció con una voz ronca, era
evidente que estaba llorando.
- Amara, lo siento, yo no
quise... no debí preguntar. –Shu Li Ha negó con la cabeza, agarrándosela con
las manos, pensando que había sido un gesto torpe por su parte preguntar.
Los sollozos, que fracasaban
al ser ahogados al intentar recurrir a la rabia, se entremezclaban con una
respiración cada vez más agitada. La maga no podía verla, pero temía que
estuviera a punto de sufrir un ataque de ansiedad.
Amara apenas podía soportar
el dolor ahora que lo había dejado salir en parte, se concentró, intentó
controlarse con todas sus fuerzas, no podía dejar que todo aquello saliera sin
más, debía mantener la calma:
- ¿Amara estas bien? De verdad lo siento. –se debatía entre darse
la vuelta y mirar, pero finalmente no se atrevió a hacerlo.
Desnuda, sintiendo el frío
en la piel, tiritando, comenzó a rezar. Usó la oración casi como un mantra que
repetía una y otra vez internamente, hasta que, poco a poco consiguió recobrar
la compostura:
-Ya... Está controlado, no
te preocupes. –cogió aire una vez más, el tono distante. De nuevo un chapoteo y
el sonido de unos pies descalzos pisando la madera –Terminaré la historia
diciendo que mi madre se quedó allí con la esperanza de que mi hermano volviese
mientras que a mí me envió aquí…
- ¿Aun confía en tu hermano?
–se atrevió a preguntar.
-…Por eso fui a la embajada.
–Terminó su historia de forma cortante, ignorando completamente la pregunta de
Shu Li Ha, no podía enfrentarse a eso –Gracias por escucharme y dejarme tu
cuarto, has sido muy amable. –las forma cortés resultaba gélida, aunque no era
fruto del agrado o desagrado de la compañía, sino de la necesidad de poner
distancia entre la conversación y el presente –¿Querías hablar de alguna otra
cosa?
- Ah.... eh... pues... -la
pregunta le tomó por sorpresa –En realidad iba a preguntarte qué hiciste aquél
día mientras entrabamos en la finca Dedalera. Aunque creo que la importancia de
eso palidece un poco frente a lo que me acabas de contar.
-Eso quiere decir que
querías hablarme de algo más.-el silencio solo fue rasgado por el roce de la
tela –Ya puedes mirar.
Shu Li Ha comenzó a moverse
tímidamente en la silla, dirigiendo su mirada hacia Amara, quien la contemplaba
con semblante tranquilo, pero con los ojos enrojecidos:
-Te fuiste muy enfadada ese
día y me sentí un poco mal por ti.
-Sé que sois un grupo...
bueno, poco amigo de las leyes. Es algo que me cuesta digerir, pero estoy
convencida del buen corazón de cada uno de vosotros o... –su mirada reflejó el
pesar que sentía por Jade –Bueno, quiero creer que es así.
La maga permaneció pensativa
durante un tiempo:
-Bueno, me gusta pensar que
no soy como lo describes, pero reconozco que a veces puede ser necesario no
seguirlas tan al pie de la letra, por así decirlo. –razonó –Como bien dijo
Tobías, avisar a las autoridades podría haber sido contraproducente en estas
circunstancias particulares. –tras un gesto reprobatorio continuó –Pero en
general violar la ley no es algo que me enorgullezca. –su cara, del color de la
cerámica, palideció todavía más –Y casi lo pagamos caro...
-Sí, tú lo pasaste
especialmente mal. Siento que tuvieras que pasar por eso, pero Shu Li Ha,
créeme, no nos iba a pasar nada. No hubiera dejado que os pasara nada. A
ninguno.
-Nunca tuve que estar en un
lugar así, por un momento imaginé lo peor, no lo sé. No estoy acostumbrada a
estas cosas –acompañó sus palabras con un gesto de negación –Espero que nada de
esto llegue a mi tierra natal. Lo que me recuerda... –hizo una pausa –Tal vez
debería buscar a otro grupo para llevar a cabo mis investigaciones en Varisia. Está
claro que Jade no me quiere cerca.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Tú
también te quieres ir? –Amara no podía estar más sorprendida
-Si no me voy yo, temo que
Jade lo haga. –dijo encogiéndose de hombros –Y no es mi intención causaros
problemas, así que tal vez las cosas sean mejores si no estoy.
-Jade no quiere cerca a
nadie que no sea Jade ahora mismo. Está claro que algo le pasa pero... estoy
empezando a pensar que no le importamos en absoluto. –no pudo reprimir una
mueca de pena –Tal vez mi problema fuera pensar que sí le importábamos...
-Lo he estado pensando mucho
desde esa noche en el calabozo. Dijo que todo lo que nos pasa es por mi culpa.
–suspiró –Está claro que si se va es por mi causa.
-Shu Li Ha, me dejó bien
claro esta mañana que nosotros solo éramos
trabajo para él, te ha cogido como excusa pues... no sé por qué. –concluyó algo
frustrada
- Pues eso, si me voy no
tendrá excusa para irse. –prosiguió, reafirmándose en su postura –Aunque no
siento que haya hecho nada malo como él dice, lo cierto es que pienso más por
vuestro bien que por el mío.
-No digas eso. Si no es por
ti encontrará otra para no quedarse, estoy segura...
- Jade os sería más útil que
yo, después de todo.
-Eso no es justo, tus
conocimientos nos son muy útiles y necesarios. –las palabras de Jade seguían
resonando en su cabeza –Pero esto no se trata de utilidad, se trata de... si tú
quieres quedarte o no, de si somos... algo más que trabajo.
-No me malentiendas, quiero
quedarme, pero no si ello va a ser motivo de perjuicios y peleas para el grupo.
-Vamos a pelarnos, Shu Li
Ha, somos siete y una perra loba, es normal. –intentó razonar la guerrera
- Pero esto no es una pelea
cualquiera, Jade parecía de verdad muy enojado conmigo. –la maga parecía
realmente dolida con la situación –No creo que sea poca cosa si amenazó con
irse. Y ni siquiera puedo hablarle sin que se ponga como una fiera. –se lamentó
–Así que no se qué hacer.
-Pues Jade tendrá que
superarlo. Los conflictos no se solucionan marchándose, se solucionan hablando
y si él no quiere hablar pues... bueno, tendrá unos cien años, él sabrá. –Amara
había pasado en este punto de la pena al enfado. No podía creer cómo se estaba
portando Jade –Tienes a otras seis personas que quieren hablarte y quieren
estar contigo.
-Es que no podría evitar
sentir que es culpa mía si se va. –suspiró –Por eso quería plantearlo ahora que
estoy a tiempo. –tras estas palabras se tomó unos segundos para reflexionar –Aunque
no entiendo qué lo hizo volver.
Amara, irritada, dio una pequeña
patada al suelo con la puntera de la bota:
-Solo los dioses lo saben.
Ront, lo mismo ha venido a convencerlo de que se vaya con él. –bufó la mujer de
piel tostada–Lo que me faltaba, que también se fuera Ront.
- ¿Qué vamos a hacer Amara? –inquirió
mirando a su compañera con preocupación, buscando alguna respuesta a la
situación –Parece una broma. Puedo leer magia, descifrar viejos textos y
pergaminos, identificar propiedades mágicas en las cosas, hablar media docena
de idiomas, y sin embargo no puedo evitar hallarme perdida en esta situación.
No encuentro una solución. –terminó haciendo un gesto de negación con la
cabeza.
-No puedo responder a esa
pregunta por ti Shu Li Ha. –contestó con completa sinceridad, acercándose a
ella y le poniéndole una mano amistosamente en la espalda –Pero yo voy a seguir
adelante, he llegado hasta aquí por una razón y no voy a dejar que esos
desgraciados sigan cometiendo los horrores que han cometido hasta ahora. –dijo
con determinación –Y voy a seguir apoyando a mis amigos... sean quienes sean…
–se dio unos segundos –y estén donde
estén.
-Eso no me ayuda demasiado a
decidir. –suspiró y miró al suelo –¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? –preguntó
un poco molesta, cerrando el puño y apoyándolo en el muslo.
Amara respiró profundamente,
con paciencia:
-La vida es complicada, Shu
Li Ha. –respondió pensando en su familia, aunque rápidamente descartó esa
imagen mental –Todos tenemos que tomar decisiones, nos ayudan a madurar y a
saber quiénes somos. Pero quiero que sepas que estaría contenta si decidieras
quedarte. –añadió intentando infundirle ánimos.
- Quisiera no tener que
tomar esas decisiones –dirigió su vista hacia la ventana, después a Amara. Con
un profundo suspiro prosiguió –intentaré quedarme a ver si las cosas mejoran.
Quizá incluso intente hablar con Jade, no lo sé. –hizo un mohín compungido –Solo
quiero que esto se termine, no quiero tener que lidiar con peleas y tonterías. Hay
cosas más importantes en este momento.
-Este es un momento sin
duda... complicado, pero seguro que tomarás la mejor decisión. –Amara se sentía
agotada, quería retirarse a descansar –Gracias de nuevo por... escucharme.
- No. –acompañó sus palabras
con un gesto de negación con la cabeza – Gracias a ti por contármelo.Y gracias
por escuchar tú también. –sonrió levemente –Ojalá todo se solucione... para
ambas.
Amara, saliendo por la
puerta, le dedicó una última sonrisa que se fue apagando mientras el cansancio
iba ganando terreno, dejando paso a una sombra fúnebre que cubría sus
facciones:
-Sarenrae te escuche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario