miércoles, 1 de enero de 2020

Ojalá todo se solucione


Volvían cansados y sucios a “El Colmillo Viejo” tras su incursión al aserradero. Allí habían encontrado un nuevo hilo del que tirar en su búsqueda de los responsables de los horribles actos que se habían cometido desde mucho antes de que el grupo llegase a Punta Arena.
Algunos de los miembros del grupo se habían quedado esperando allí, intentando encontrar alguna pista más que les ayudase, pero el resto decidió volver a descansar.
Amara se encontraba tan agotada y sucia como cualquiera de los demás, necesitaba quitarse ese olor nauseabundo de encima lo antes posible y sentir el agua fresca en el cuerpo. Tal vez así también se calmase un poco su mente. Miró hacia el cuarto común donde dormía con el resto de compañeros: puede que para una ablución rápida fuera aceptable, pero desde luego no lo era para una limpieza que implicase desnudez. Le daba escalofríos que alguno de ellos entrase en el momento menos oportuno: desde los sarcásticos comentarios sin fin de Soron hasta las bromas de Ront, todo parecía un castigo insufrible salido del más profundo de los infiernos.
En ese momento Shu Li Ha se cruzó justo delante, lo cual le recordó que ella era la única que tenía cuarto propio. Tal vez no tuviera inconveniente en dejárselo para asearse allí. Era una mujer como ella, por lo que pensaba que no había mucho lugar para la vergüenza y confiaba en que no tuviera el mismo comportamiento que tendrían el resto de sus compañeros en esa situación:
-Shu Li Ha, perdona que te pida esto ¿Te importaría dejarme tu cuarto? Me gustaría darme un lavado... a fondo.  Esos bichos olían incluso peor que los gouls. –De nuevo pensó en todas las bromas que tendría que aguantar –Te imaginarás que no me apetece hacerlo en el cuarto común.
Shu Li Ha, sorprendida por la interpelación, se giró al momento con aire dubitativo:
-Sí, sí, claro, por supuesto. –se interrumpió un instante mientras se debatía internamente. Hacía tiempo que quería hablar con Amara en privado – Es por aquí. –terminó diciendo mientras se encaminaba por uno de los pasillos de la posada haciéndole un gesto con la cabeza para que le siguiera mientras buscaba una pequeña llave entre sus ropas.
La guerrera indicó a la posadera que le subiera cuando pudiera una palangana grande con agua, jabón y unas toallas, tras lo cual la siguió. Se paró ante la puerta, de nuevo la exótica mujer parecía dudar:
-¿Debería esperarte afuera?
-Como quieras. –respondió Amara encogiéndose de hombros – Podemos  intentar pedirle a la posadera que nos traiga otra palangana para ti si quieres asearte. Yo estoy acostumbrada a lavarme junto con otras mujeres. –tras abrirle la puerta del cuarto, observa la disposición de los objetos de su compañera, preguntándose con cierta inocencia si todas las estancias de los magos tendrían un aire similar -Durante la campaña militar, hombres y mujeres nos cambiábamos y poníamos la armadura juntos, aunque es cierto que para lavarnos lo hacíamos divididos entre hombres y mujeres.
- Pues... –la inseguridad volvía a ella, se sentía un poco incomoda ante la propuesta –Tal vez deberíamos turnarnos. –Cogió fuerzas para expresar sus preocupaciones –Aunque lo cierto es que también hay un par de cosas de las que me gustaría hablar.
-Claro, como quieras –le dedicó una sonrisa amable tras agradecerle su atención a la dueña del local, quien había llamado para entregarle lo que le había pedido. Cerró la puerta y se giró hacia Shu Li Ha –Dime ¿De qué querías hablarme?
-Dame un momento, me sentaré aquí mientras te aseas y así podremos hablar. –dijo mientras se sentaba mirando al escritorio, dando la espalda a Amara, intentando darle cierta privacidad –Pues... –suspiró profundamente, cuestionándose qué iba a decir – Bueno, quizá fuera una tontería, pero ¿Recuerdas cuando llegamos por primera vez a esta posada y te acercaste a hablar con la posadera? –aunque no la veía, podía escuchar el tintinear de las piezas metálicas y el roce de la tela, pero al hacer esa pregunta, el sonido cesó de forma brusca –Recuerdo verte regresar a nuestra mesa con un gesto un poco preocupado...y… pues...
-Ah... ya... eso... –la voz de Amara sonaba distante
- No lo sé, sólo quería saber si estaba todo en orden.
El sonido de la tela y el metal continuó, pero esta vez más lento, como si la mente de la guerrera ya no estuviera tan centrada en lo que estaba haciendo. Shu Li Ha se pasó las manos por los brazos, pensando que se estaba entrometiendo:
-Me sorprende la pregunta pero… supongo que resulto una persona bastante obvia, no se me da bien fingir. –terminó por contestar Amara.
- Pues... creí que tal vez no querías contarlo frente a todos o algo.
-No, no es eso, es que... confío en vosotros con toda mi alma -un ligero chapoteo que indicaba que se había introducido en la palangana acompañó a sus palabras –Pero resulta... difícil. - era bastante evidente que le costaba hablar, elegía con cuidado las palabras y las pronunciaba como si tuviera una bola en la boca del estómago. Soltó un suspiro tembloroso.
- Está bien si no quieres contarlo, -contestó con suavidad –es solo que estaba un poco preocupada.
-Gracias pero no te preocupes, no va con vosotros yo... –de nuevo ese sonido tembloroso justo antes de comenzar la frase -Fui a preguntar por Cheliax… Por mi familia.
-Creo que no acabo de comprender –Shu Li Ha parecía confusa –¿Tienes familia en Mágnimar?
-No, está... estaba... est... –su respiración suena agitada desde donde está la maga, pero tras un profundo suspiro prosigue –En Cheliax, pero hay un distrito bastante grande al sur de Magnimar donde se pueden encontrar gentes de otros lugares del mundo, incluso embajadas.
- Hmmm, ¿Ibas a preguntar por tu familia en la embajada? me cuesta un poco seguirte.
De nuevo el sonido agitado de la respiración de Amara, seguido por un par de sorbidos rápidos de nariz, pobremente amortiguados por el chapoteo en la palangana. Desde la mesa, la delicada mujer apoyaba su mano en la frente y negaba con la cabeza:
-En Cheliax hubo una guerra durante bastante tiempo, antes incluso de nacer yo, mi padre ya se estaba preparando para ello. –la voz de la guerrera parecía pausada, pero lejos de reflejar tranquilidad, parecía estar lidiando con un caballo encabritado –Algunos de los nobles del país hicieron pactos con diablos con el fin de obtener más poder. Cheliax poco a poco fue volviéndose un lugar más oscuro y cruel y aquellos que creíamos en el bien y en la justicia nos alzamos. –cogió aire y se hizo el silencio durante unos tensos segundos –Mi padre pertenecía a la baja nobleza... muy baja nobleza, era poco más que un caballero. Teníamos un torreón y unas murallas, alrededor algunos granjeros construyeron sus casas y cultivaron sus campos, pero eran considerados vecinos, esas tierras ni tan siquiera nos pertenecían… Pero no dudó en desenvainar la espada cuando esos perros amenazaron la belleza de nuestra patria. –Llegado este punto, la voz de Amara se había encendido, sus palabras eran como el agua escapando de un embalse tras romperse el dique y el dolor que desprendían era terriblemente profundo –Al principio, mientras crecía, los conflictos eran más bien políticos, veneno y dagas por la espalda, pero durante mis últimos años allí hubo una persecución y una guerra abierta contra todos nosotros. –hizo una pequeña pausa durante la cual solo se escuchaba el frotar de la toalla contra su piel.
-Mmm, vaya... lo siento mucho. Ha debido ser muy duro. –parecía pensativa, preocupada –Nunca en mi vida he tenido que pasar por una situación similar, pero debe ser terrible. –hablaba desde la completa sinceridad, por mucho que intentara pensarlo no podía ponerse en esa situación -Lamento que tú y tu familia hayáis tenido que pasar por eso.
-Mi hermano... –la maga no podía verla, pero su voz era frágil ahora –Nos traicionó. Mi padre murió en combate y las cosas se pusieron cada vez más y más complicadas, no pudo soportarlo y salió corriendo en mitad del último combate con nuestros planos y nuestro oro… Huyó. –Estas últimas palabras las pronunció con una voz ronca, era evidente que estaba llorando.
- Amara, lo siento, yo no quise... no debí preguntar. –Shu Li Ha negó con la cabeza, agarrándosela con las manos, pensando que había sido un gesto torpe por su parte preguntar.
Los sollozos, que fracasaban al ser ahogados al intentar recurrir a la rabia, se entremezclaban con una respiración cada vez más agitada. La maga no podía verla, pero temía que estuviera a punto de sufrir un ataque de ansiedad.
Amara apenas podía soportar el dolor ahora que lo había dejado salir en parte, se concentró, intentó controlarse con todas sus fuerzas, no podía dejar que todo aquello saliera sin más, debía mantener la calma:
- ¿Amara estas bien?  De verdad lo siento. –se debatía entre darse la vuelta y mirar, pero finalmente no se atrevió a hacerlo.
Desnuda, sintiendo el frío en la piel, tiritando, comenzó a rezar. Usó la oración casi como un mantra que repetía una y otra vez internamente, hasta que, poco a poco consiguió recobrar la compostura:
-Ya... Está controlado, no te preocupes. –cogió aire una vez más, el tono distante. De nuevo un chapoteo y el sonido de unos pies descalzos pisando la madera –Terminaré la historia diciendo que mi madre se quedó allí con la esperanza de que mi hermano volviese mientras que a mí me envió aquí…
- ¿Aun confía en tu hermano? –se atrevió a preguntar.
-…Por eso fui a la embajada. –Terminó su historia de forma cortante, ignorando completamente la pregunta de Shu Li Ha, no podía enfrentarse a eso –Gracias por escucharme y dejarme tu cuarto, has sido muy amable. –las forma cortés resultaba gélida, aunque no era fruto del agrado o desagrado de la compañía, sino de la necesidad de poner distancia entre la conversación y el presente –¿Querías hablar de alguna otra cosa?
- Ah.... eh... pues... -la pregunta le tomó por sorpresa –En realidad iba a preguntarte qué hiciste aquél día mientras entrabamos en la finca Dedalera. Aunque creo que la importancia de eso palidece un poco frente a lo que me acabas de contar.
-Eso quiere decir que querías hablarme de algo más.-el silencio solo fue rasgado por el roce de la tela –Ya puedes mirar.
Shu Li Ha comenzó a moverse tímidamente en la silla, dirigiendo su mirada hacia Amara, quien la contemplaba con semblante tranquilo, pero con los ojos enrojecidos:
-Te fuiste muy enfadada ese día y me sentí un poco mal por ti.
-Sé que sois un grupo... bueno, poco amigo de las leyes. Es algo que me cuesta digerir, pero estoy convencida del buen corazón de cada uno de vosotros o... –su mirada reflejó el pesar que sentía por Jade –Bueno, quiero creer que es así.
La maga permaneció pensativa durante un tiempo:
-Bueno, me gusta pensar que no soy como lo describes, pero reconozco que a veces puede ser necesario no seguirlas tan al pie de la letra, por así decirlo. –razonó –Como bien dijo Tobías, avisar a las autoridades podría haber sido contraproducente en estas circunstancias particulares. –tras un gesto reprobatorio continuó –Pero en general violar la ley no es algo que me enorgullezca. –su cara, del color de la cerámica, palideció todavía más –Y casi lo pagamos caro...
-Sí, tú lo pasaste especialmente mal. Siento que tuvieras que pasar por eso, pero Shu Li Ha, créeme, no nos iba a pasar nada. No hubiera dejado que os pasara nada. A ninguno.
-Nunca tuve que estar en un lugar así, por un momento imaginé lo peor, no lo sé. No estoy acostumbrada a estas cosas –acompañó sus palabras con un gesto de negación –Espero que nada de esto llegue a mi tierra natal. Lo que me recuerda... –hizo una pausa –Tal vez debería buscar a otro grupo para llevar a cabo mis investigaciones en Varisia. Está claro que Jade no me quiere cerca.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Tú también te quieres ir? –Amara no podía estar más sorprendida
-Si no me voy yo, temo que Jade lo haga. –dijo encogiéndose de hombros –Y no es mi intención causaros problemas, así que tal vez las cosas sean mejores si no estoy.
-Jade no quiere cerca a nadie que no sea Jade ahora mismo. Está claro que algo le pasa pero... estoy empezando a pensar que no le importamos en absoluto. –no pudo reprimir una mueca de pena –Tal vez mi problema fuera pensar que sí le importábamos...
-Lo he estado pensando mucho desde esa noche en el calabozo. Dijo que todo lo que nos pasa es por mi culpa. –suspiró –Está claro que si se va es por mi causa.
-Shu Li Ha, me dejó bien claro esta mañana que nosotros solo éramos trabajo para él, te ha cogido como excusa pues... no sé por qué. –concluyó algo frustrada
- Pues eso, si me voy no tendrá excusa para irse. –prosiguió, reafirmándose en su postura –Aunque no siento que haya hecho nada malo como él dice, lo cierto es que pienso más por vuestro bien que por el mío.
-No digas eso. Si no es por ti encontrará otra para no quedarse, estoy segura...
- Jade os sería más útil que yo, después de todo.
-Eso no es justo, tus conocimientos nos son muy útiles y necesarios. –las palabras de Jade seguían resonando en su cabeza –Pero esto no se trata de utilidad, se trata de... si tú quieres quedarte o no, de si somos... algo más que trabajo.
-No me malentiendas, quiero quedarme, pero no si ello va a ser motivo de perjuicios y peleas para el grupo.
-Vamos a pelarnos, Shu Li Ha, somos siete y una perra loba, es normal. –intentó razonar la guerrera
- Pero esto no es una pelea cualquiera, Jade parecía de verdad muy enojado conmigo. –la maga parecía realmente dolida con la situación –No creo que sea poca cosa si amenazó con irse. Y ni siquiera puedo hablarle sin que se ponga como una fiera. –se lamentó –Así que no se qué hacer.
-Pues Jade tendrá que superarlo. Los conflictos no se solucionan marchándose, se solucionan hablando y si él no quiere hablar pues... bueno, tendrá unos cien años, él sabrá. –Amara había pasado en este punto de la pena al enfado. No podía creer cómo se estaba portando Jade –Tienes a otras seis personas que quieren hablarte y quieren estar contigo.
-Es que no podría evitar sentir que es culpa mía si se va. –suspiró –Por eso quería plantearlo ahora que estoy a tiempo. –tras estas palabras se tomó unos segundos para reflexionar –Aunque no entiendo qué lo hizo volver.
Amara, irritada, dio una pequeña patada al suelo con la puntera de la bota:
-Solo los dioses lo saben. Ront, lo mismo ha venido a convencerlo de que se vaya con él. –bufó la mujer de piel tostada–Lo que me faltaba, que también se fuera Ront.
- ¿Qué vamos a hacer Amara? –inquirió mirando a su compañera con preocupación, buscando alguna respuesta a la situación –Parece una broma. Puedo leer magia, descifrar viejos textos y pergaminos, identificar propiedades mágicas en las cosas, hablar media docena de idiomas, y sin embargo no puedo evitar hallarme perdida en esta situación. No encuentro una solución. –terminó haciendo un gesto de negación con la cabeza.
-No puedo responder a esa pregunta por ti Shu Li Ha. –contestó con completa sinceridad, acercándose a ella y le poniéndole una mano amistosamente en la espalda –Pero yo voy a seguir adelante, he llegado hasta aquí por una razón y no voy a dejar que esos desgraciados sigan cometiendo los horrores que han cometido hasta ahora. –dijo con determinación –Y voy a seguir apoyando a mis amigos... sean quienes sean… –se dio unos segundos –y  estén donde estén.
-Eso no me ayuda demasiado a decidir. –suspiró y miró al suelo –¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? –preguntó un poco molesta, cerrando el puño y apoyándolo en el muslo.
Amara respiró profundamente, con paciencia:
-La vida es complicada, Shu Li Ha. –respondió pensando en su familia, aunque rápidamente descartó esa imagen mental –Todos tenemos que tomar decisiones, nos ayudan a madurar y a saber quiénes somos. Pero quiero que sepas que estaría contenta si decidieras quedarte. –añadió intentando infundirle ánimos.
- Quisiera no tener que tomar esas decisiones –dirigió su vista hacia la ventana, después a Amara. Con un profundo suspiro prosiguió –intentaré quedarme a ver si las cosas mejoran. Quizá incluso intente hablar con Jade, no lo sé. –hizo un mohín compungido –Solo quiero que esto se termine, no quiero tener que lidiar con peleas y tonterías. Hay cosas más importantes en este momento.
-Este es un momento sin duda... complicado, pero seguro que tomarás la mejor decisión. –Amara se sentía agotada, quería retirarse a descansar –Gracias de nuevo por... escucharme.
- No. –acompañó sus palabras con un gesto de negación con la cabeza – Gracias a ti por contármelo.Y gracias por escuchar tú también. –sonrió levemente –Ojalá todo se solucione... para ambas.
Amara, saliendo por la puerta, le dedicó una última sonrisa que se fue apagando mientras el cansancio iba ganando terreno, dejando paso a una sombra fúnebre que cubría sus facciones:
-Sarenrae te escuche.

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